La vivienda vuelve a convertirse en uno de los principales campos de batalla política en Canarias. La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, ha reclamado al Gobierno autonómico una respuesta inmediata sobre la solicitud para declarar la capital grancanaria como zona tensionada, una medida contemplada en la Ley Estatal de Vivienda para actuar en aquellos municipios donde el acceso a una vivienda se ha convertido en un problema estructural.
Darias sostiene que el Ayuntamiento presentó toda la documentación requerida hace más de un año y considera que no existen motivos para seguir retrasando una decisión que afecta directamente a miles de familias. La regidora defiende que la ciudad cumple los requisitos establecidos por la normativa y que la situación del mercado residencial justifica la aplicación de medidas extraordinarias para contener la presión sobre los alquileres.
Frente a esta posición, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha expresado reiteradamente sus reservas sobre la utilidad de la declaración de zona tensionada. El Ejecutivo autonómico entiende que el principal problema no es la regulación de precios, sino la escasez de vivienda disponible, por lo que apuesta por aumentar la oferta mediante la construcción de nuevas promociones, la agilización administrativa y la colaboración público-privada.
El enfrentamiento evidencia dos modelos distintos para afrontar la crisis habitacional. Mientras el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria apuesta por utilizar las herramientas previstas en la legislación estatal para intervenir el mercado, el Gobierno canario insiste en que la solución pasa por construir más viviendas y generar una mayor oferta residencial.
La decisión que finalmente adopte el Ejecutivo regional será observada con atención por otros municipios del Archipiélago, ya que podría marcar el camino a seguir en uno de los debates más importantes para el futuro de Canarias.