De “ataque a la integridad territorial de España” a “crisis migratoria”: Sánchez cambia el relato sobre Ceuta

Pedro Sánchez ha vuelto este jueves al Congreso para explicar lo sucedido en Ceuta y lo ha hecho utilizando de forma reiterada el término “crisis migratoria” para referirse a la entrada masiva de decenas de miles de personas registrada los días 30 y 31 de julio. Una denominación sensiblemente distinta a la utilizada por el propio presidente apenas 35 días atrás.

El 31 de julio, durante su visita a Ceuta, Sánchez fue mucho más contundente: calificó expresamente lo ocurrido como “un ataque” y “una violación de la integridad territorial de España” y prometió emplear todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ceutíes.

Este jueves, sin embargo, el presidente ha centrado su discurso en una “crisis migratoria” y ha insistido en que el Gobierno no dispone de evidencias sólidas que permitan afirmar que Marruecos planificó la entrada masiva. Sánchez sostiene que, si aparecieran esas pruebas, España actuaría “con contundencia”.

El giro semántico no ha pasado desapercibido en el debate parlamentario. Tanto Alberto Núñez Feijóo como Santiago Abascal le han recordado sus palabras de finales de julio y le han reclamado que aclare quién estuvo detrás de aquel “ataque” que él mismo denunció. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, también ha criticado duramente las explicaciones ofrecidas por Sánchez y considera difícil sostener que una operación de semejante magnitud pudiera desarrollarse desde territorio marroquí sin conocimiento de Rabat.

Sánchez sí ha reiterado este jueves que la integridad territorial de España y la soberanía española sobre Ceuta y Melilla son “líneas rojas”, y ha rechazado que exista una política de apaciguamiento hacia Marruecos. Pero mantiene su negativa a atribuir al Gobierno marroquí la organización de los hechos mientras no aparezcan, según él, pruebas concluyentes.

Así, poco más de un mes después, el debate ya no está únicamente en lo sucedido en la frontera, sino también en cómo lo define el Gobierno: de un “ataque a la integridad territorial de España” el 31 de julio a una “crisis migratoria” en la comparecencia de este 3 de septiembre.