La selección española se reencontró con su mejor versión en el Mundial de 2026 y dio un golpe de autoridad al imponerse con contundencia por 4-0 a Arabia Saudí en Atlanta. Tras las dudas generadas por el decepcionante empate ante Cabo Verde, el combinado de Luis de la Fuente respondió con una actuación sólida, intensa y reconocible, muy cercana a la que le llevó a conquistar la Eurocopa.
España fue otra desde el primer minuto. De la Fuente corrigió varios de los errores del debut, introdujo cambios importantes y recuperó futbolistas que marcaron diferencias. Lamine Yamal volvió a ser determinante y abrió el marcador, mientras que Mikel Oyarzabal firmó una actuación sobresaliente con dos goles y una asistencia, liderando el ataque español.
La primera parte fue un monólogo de la Roja. Presión alta, circulación rápida, recuperación inmediata tras pérdida y una superioridad absoluta que desarmó a Arabia Saudí. España manejó el ritmo del encuentro y dejó prácticamente sentenciado el choque antes del descanso gracias a la inspiración de Yamal y Oyarzabal.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro cambió de ritmo. España bajó revoluciones, gestionó esfuerzos y controló el balón sin necesidad de asumir riesgos. Sin embargo, mantuvo la misma eficacia. El cuarto tanto llegó tras una acción de Marc Cucurella cuyo disparo acabó en la red, certificando una goleada que devuelve la tranquilidad al entorno de la selección.
El triunfo llega además en una fecha especial para Luis de la Fuente, que celebró su cumpleaños con una victoria que refuerza su proyecto y despeja muchas de las críticas surgidas tras el estreno mundialista. El técnico apostó por una convocatoria marcada por la confianza en futbolistas con molestias físicas, defendiendo que “la familia es la familia”, pero este encuentro también evidenció que España dispone de un fondo de armario suficiente para competir al máximo nivel.
Con cuatro puntos y una diferencia de goles favorable, España queda virtualmente clasificada para los dieciseisavos de final y vuelve a presentar credenciales para aspirar a todo. El objetivo sigue siendo el mismo: llegar al séptimo partido, la final. Ante Arabia Saudí, al menos por una noche, volvió a parecer posible.