Del pulso con España al “amor en el aire”: Trump cambia el guion de la cumbre de la OTAN en Ankara

Donald Trump volvió a ser Donald Trump. La cumbre de la OTAN en Ankara pasó en apenas unas horas de la amenaza al elogio, del choque con España al mensaje de unidad, y de la tensión comercial al “amor en el aire” que el presidente de Estados Unidos quiso vender como imagen final de la reunión.

El encuentro arrancó marcado por la presión de Washington a sus aliados europeos y, especialmente, por el pulso abierto con España en torno al gasto en defensa. Trump llegó a elevar el tono con advertencias comerciales y críticas a quienes, según su criterio, no estaban cumpliendo con el esfuerzo que exige la Alianza Atlántica. España quedó así situada en el centro de una tormenta política y diplomática que volvió a retratar la forma de negociar del mandatario republicano: presión máxima, amenaza pública y giro posterior.

Pero Ankara también dejó la otra cara del personaje. Tras el ruido inicial, Trump cambió el guion, rebajó la tensión y habló de una cumbre “magnífica”, con dirigentes “inteligentísimos” y un ambiente de unidad entre aliados. Incluso llegó a presentar el comportamiento de España como un gesto de rectificación y generosidad, tratando de convertir el conflicto en victoria propia.

La cita turca confirmó que la OTAN vive pendiente del termómetro político de la Casa Blanca. Erdogan ejerció de anfitrión en una cumbre cargada de símbolos, gestos y mensajes calculados, mientras Europa intentó mantener el equilibrio entre la necesidad de no romper la unidad atlántica y la incomodidad ante los bandazos de Trump.

Ankara no solo fue una cumbre de defensa. Fue, sobre todo, una demostración del método Trump: incendiar la sala, obligar a todos a moverse y después aparecer como el bombero que apaga el fuego.