Díaz-Canel admite el colapso económico de Cuba y la grave escasez de alimentos

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció públicamente la profunda crisis económica que atraviesa la isla, marcada por una inflación descontrolada, una economía prácticamente paralizada y una grave escasez de alimentos y energía, en una de las admisiones más explícitas realizadas hasta ahora por el Gobierno cubano.

En una intervención reciente, el mandatario cubano describió un panorama crítico para el país, admitiendo el colapso del sistema económico y las crecientes dificultades para garantizar bienes básicos a la población. Díaz-Canel señaló que Cuba sufre una inflación severa, una producción estancada y un deterioro notable del sistema energético, especialmente en la generación térmica, lo que ha provocado apagones recurrentes y una fuerte caída de la actividad económica.

El presidente reconoció también que la escasez de alimentos se ha convertido en uno de los principales problemas sociales, afectando de forma directa a la calidad de vida de los ciudadanos. La falta de divisas, el desplome de la producción nacional y las dificultades para importar productos básicos han agravado una situación que se prolonga desde hace años, pero que ahora alcanza niveles críticos.

Estas declaraciones suponen un giro relevante en el discurso oficial, tradicionalmente centrado en atribuir la crisis a factores externos. La admisión pública del colapso económico evidencia la magnitud del deterioro estructural del modelo cubano, que enfrenta además un creciente descontento social y una emigración sin precedentes.

Mientras tanto, la población continúa soportando largas colas, racionamiento, apagones y una pérdida constante de poder adquisitivo, en un contexto en el que el propio Gobierno reconoce ya la gravedad de la situación.