La crisis del Golfo cumple tres meses marcada por una combinación de tensión militar y contactos diplomáticos que, pese a los incidentes, siguen abiertos. El último episodio se produjo en el estrecho de Ormuz, donde fuerzas estadounidenses intervinieron para detener a un carguero que intentó superar el bloqueo marítimo establecido en la zona tras recibir numerosas advertencias previas.
Mientras tanto, desde Teherán se insiste en que las negociaciones con Washington continúan y que la vía del diálogo sigue siendo una opción para evitar una escalada mayor del conflicto. Las imágenes difundidas por medios iraníes muestran concentraciones de apoyo al Gobierno en distintas ciudades del país, en un contexto de fuerte presión internacional.
Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de preocupación mundial por su importancia estratégica para el transporte de petróleo y gas. Tres meses después del inicio de la crisis, el equilibrio sigue siendo frágil: los movimientos militares mantienen la tensión sobre el terreno, mientras la diplomacia intenta evitar que el conflicto dé un paso más hacia la confrontación abierta.