Washington adopta la medida ante los ataques hutíes contra aeropuertos e infraestructuras civiles y advierte del riesgo de una rápida escalada.
Estados Unidos ha ordenado este miércoles la salida de Arabia Saudí de los empleados gubernamentales que no desempeñan funciones de emergencia y de sus familiares, ante el deterioro de la seguridad por los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen. La decisión afecta al personal no esencial de su representación diplomática y a sus familias.
El Departamento de Estado vincula la medida al incremento de las hostilidades contra territorio saudí. Los ataques han alcanzado aeropuertos civiles y otras infraestructuras críticas, con víctimas entre la población y graves alteraciones en los desplazamientos.
El portavoz del departamento, Tommy Pigott, ha precisado que la orden confirmada se circunscribe a Arabia Saudí. Su alcance no supone una evacuación general obligatoria de todos los ciudadanos estadounidenses presentes en el país.
La Embajada estadounidense también ha difundido una alerta ante la posibilidad de nuevos ataques. La misión advierte de que las hostilidades pueden extenderse rápidamente más allá de las zonas directamente afectadas y recomienda a sus ciudadanos mantenerse atentos a la evolución de la seguridad en todo el territorio saudí.
Washington sitúa la protección de sus empleados y familiares como prioridad y mantiene bajo revisión las medidas necesarias para reducir su exposición al riesgo.
