El Banco Central Europeo vuelve a endurecer el precio del dinero. El Consejo de Gobierno ha decidido subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,5%, frente al 2,25% anterior. Es la segunda subida de 2026 y confirma el cambio de escenario monetario en Europa.
La decisión llega después de que la inflación de la eurozona haya vuelto a superar el 3%, impulsada especialmente por el encarecimiento de la energía y las consecuencias económicas de la tensión geopolítica internacional. El petróleo y el gas vuelven a convertirse en una amenaza para la estabilidad de precios y obligan a Fráncfort a reaccionar pese al riesgo de enfriar la economía.
El movimiento del BCE deja la facilidad de depósito en el 2,50%, las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%.
El mensaje de Christine Lagarde tampoco invita a pensar que el problema haya terminado. El BCE considera que los riesgos inflacionistas siguen siendo elevados y mantiene abierta la puerta a nuevos movimientos si los precios continúan alejándose de su objetivo del 2%. La institución decidirá reunión a reunión, pero el escenario vuelve a ser el de tipos altos durante más tiempo.
El BCE calcula ahora que la inflación media será del 3% en 2026 y del 2,5% en 2027, todavía por encima de su objetivo. Al mismo tiempo, mantiene una previsión de crecimiento débil para la eurozona.
Para familias y empresas, la consecuencia es clara: el dinero vuelve a encarecerse. Hipotecas variables, nuevos préstamos, financiación empresarial y crédito al consumo seguirán soportando presión mientras Fráncfort considere que la inflación no está definitivamente controlada.
