Los mercados ya hablan… y lo hacen en clave de crisis. El barril de Brent se ha disparado hasta los 118 dólares, consolidando una escalada que anticipa nuevas subidas en carburantes y costes energéticos en toda Europa.
A esta presión se suma el gas, que registra un incremento del 21%, situándose en torno a los 67 dólares, lo que agrava aún más el escenario para industrias, transporte y consumidores. La energía vuelve a convertirse en el epicentro de la tormenta económica.
La reacción de los mercados ha sido inmediata. El Ibex 35 ha cerrado con una caída del 2,2%, reflejando la incertidumbre y el nerviosismo de los inversores ante un contexto internacional cada vez más inestable.
Este nuevo escenario llega en un momento especialmente delicado para España, donde la inflación ya venía tensionada y el precio de los carburantes comienza a acercarse peligrosamente a la barrera de los dos euros por litro en la Península, mientras en Canarias, aunque más contenido, también mantiene una tendencia claramente al alza.
Con el petróleo en máximos, el gas disparado y la bolsa en rojo, la economía entra en zona de turbulencias. Ahora, todas las miradas están puestas en las medidas que anunciará el Gobierno para frenar un golpe que ya se siente… y que puede ir a más.