Gran Canaria ha dado por finalizada la situación de emergencia provocada por la borrasca Therese tras la mejora de las condiciones meteorológicas en la isla. Las intensas lluvias y rachas de viento registradas en los últimos días han remitido, permitiendo a las autoridades rebajar el nivel de riesgo y recuperar progresivamente la normalidad.
No obstante, el Cabildo de Gran Canaria ha decidido activar una alerta preventiva por desprendimientos en varias zonas del territorio insular. Las precipitaciones acumuladas han dejado el terreno inestable, especialmente en áreas de ladera, barrancos y carreteras de medianías, donde existe riesgo de caída de piedras y pequeños corrimientos de tierra.
Los servicios de emergencia y mantenimiento trabajan ya en la revisión de infraestructuras viarias, retirando restos y evaluando posibles daños. Asimismo, se recomienda a la población extremar la precaución en los desplazamientos, evitar rutas no seguras y respetar la señalización en tramos afectados.
Desde las autoridades se insiste en que, aunque el episodio meteorológico ha pasado, sus efectos pueden prolongarse durante varios días. Por ello, se mantiene la vigilancia activa y no se descartan nuevas medidas en función de la evolución del terreno.
La borrasca Therese ha dejado importantes acumulados de agua en distintos puntos de la isla, lo que, si bien supone un alivio para los recursos hídricos, también incrementa el riesgo de incidentes asociados a la inestabilidad del suelo.
Gran Canaria encara ahora una fase de recuperación, en la que la prevención será clave para evitar accidentes derivados de las consecuencias del temporal.