Fuentes insulares consultadas por este periódico aseguran que los registros obtenidos desde la apertura de la pasarela confirman una mejora de entre el 10% y el 30% en la circulación, especialmente en determinadas franjas de máxima intensidad.
El Cabildo de Tenerife comienza a disponer de datos con los que medir el efecto real de la nueva configuración de Padre Anchieta y las cifras, según fuentes insulares consultadas por este periódico, desmontan el relato de que la actuación no ha tenido consecuencias sobre el tráfico en uno de los principales puntos de entrada y salida de San Cristóbal de La Laguna.
Los registros que maneja la Corporación insular sitúan la mejora de la circulación entre un 10% y un 30%, dependiendo de la hora, el sentido de desplazamiento y la intensidad del tráfico. Unos porcentajes que adquieren especial relevancia al tratarse de uno de los grandes cuellos de botella históricos del área metropolitana y de un punto directamente conectado con la TF-5.
La apertura de la pasarela peatonal permitió eliminar buena parte de las interrupciones que provocaban los cruces de peatones en superficie. Hasta entonces, miles de personas atravesaban diariamente la glorieta obligando a detener repetidamente la circulación y generando un efecto de acumulación que terminaba trasladándose a los accesos de la autopista.
El Cabildo evita presentar Padre Anchieta como la solución definitiva a los problemas de movilidad de Tenerife, pero los primeros meses de funcionamiento sí permiten establecer una conclusión: el tráfico circula ahora con mayor fluidez que antes de la actuación.
Fuentes de la Corporación destacan a La Gaceta de Canarias que los datos obtenidos responden a mediciones reales y no únicamente a las previsiones manejadas durante la ejecución del proyecto. Ese elemento resulta clave, porque permite comparar el comportamiento de miles de vehículos antes y después de la puesta en servicio de la infraestructura.
Padre Anchieta soporta diariamente decenas de miles de desplazamientos entre vehículos y peatones, por lo que cualquier reducción de los tiempos de espera tiene incidencia directa sobre el conjunto del corredor norte.
