Los documentos desclasificados por el Gobierno colocan ahora el foco no solo en lo que sabían los servicios de inteligencia antes de la crisis de Ceuta, sino también en qué hicieron quienes tenían capacidad para reaccionar.
La cronología resulta incómoda para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El 29 de julio, apenas 24 horas antes de que comenzara la entrada masiva, el CNI ya manejaba información sobre posibles accesos a Ceuta tanto por mar como por la valla. Al mismo tiempo, la Policía Nacional analizaba el riesgo de un salto masivo y las Fuerzas de Seguridad constataban un incremento previo de la presión migratoria.
Es decir, la información existía.
Los avisos existían.
Y las competencias estaban perfectamente definidas.
El Ministerio del Interior tenía bajo su responsabilidad a Policía Nacional y Guardia Civil y, por tanto, la capacidad operativa para reforzar la frontera, aumentar efectivos y elevar las medidas preventivas ante un escenario de riesgo.
Defensa, por su parte, tenía adscrito al CNI, precisamente el organismo que estaba trasladando las alertas.
Y por encima de ambos departamentos estaba Moncloa.
Ningún informe podía determinar con exactitud cuántas personas terminarían entrando en Ceuta. Pero ese argumento no elimina la cuestión principal: la prevención no consiste en acertar una cifra exacta, sino en responder ante señales suficientes de que puede producirse una situación grave.
Por eso, el debate cambia.
Ya no se trata únicamente de saber si el Gobierno podía prever la magnitud final de la crisis, sino de conocer qué decisiones adoptó después de recibir las alertas y si esas decisiones fueron suficientes.
Los documentos desclasificados acreditan que los servicios de inteligencia y seguridad estaban detectando movimientos anómalos y advertencias concretas antes del 30 de julio.
El CNI avisó.
Interior tenía las competencias.
Defensa conocía la información que trasladaban sus servicios.
Y Moncloa tenía la responsabilidad política última.
La cuestión que queda ahora abierta es probablemente la más incómoda para el Gobierno de Pedro Sánchez: si existían avisos concretos antes de la crisis, ¿hubo inacción hasta que Ceuta terminó completamente desbordada?
