El exministro socialista y actual embajador ante la UNESCO, Miquel Iceta, se sitúa en el centro de la polémica tras una información publicada por el diario El Debate, que eleva su patrimonio inmobiliario por encima de los 10 millones de euros. Según la investigación, Iceta estaría vinculado a 27 inmuebles, entre viviendas, garajes, locales y parcelas, muchos de ellos gestionados a través de una sociedad familiar.
La cifra contrasta con su declaración oficial de bienes, en la que figuraban aproximadamente 656.000 euros en propiedades y unos 61.000 euros en cuentas. Esta diferencia ha abierto un intenso debate político sobre la transparencia y la coherencia en los cargos públicos.
Por el momento, no existe ninguna investigación judicial ni acusación formal, pero la información ha reactivado la discusión sobre el uso de estructuras societarias para la gestión patrimonial y la distancia entre lo declarado y lo estimado.