El editorial del domingo en La Gaceta de Canarias: “Feliz Navidad con propósitos compartidos”

La Navidad llega siempre con un ritmo distinto. El tiempo parece desacelerarse, las conversaciones se hacen más hondas y la vida cotidiana concede una tregua para reencontrarnos con lo esencial. Es tiempo de familia, de afectos, de memoria y también de esperanza. Desde esa atmósfera compartida, La Gaceta de Canarias quiere detenerse un momento para decir gracias. Gracias a quienes nos leen, a quienes nos acompañan, a quienes han confiado en este proyecto apenas dos meses después de su nacimiento. En un ecosistema mediático saturado de ruido, su fidelidad temprana es, sencillamente, un regalo.

Cuando pusimos en marcha este periódico digital, lo hicimos con una convicción clara: el periodismo sigue siendo necesario cuando se ejerce con honestidad intelectual, respeto a los hechos y vocación de servicio público. No nacimos para gritar más alto, sino para escuchar mejor; no para repetir consignas, sino para aportar contexto; no para alimentar trincheras, sino para abrir espacios de reflexión compartida. Queríamos, y queremos, formar parte de la conversación plural de Canarias, con preguntas incómodas cuando haga falta y con propuestas cuando el debate así lo exige. Ese compromiso fundacional sigue intacto.

En este breve tiempo de andadura, La Gaceta de Canarias ha intentado ser coherente consigo misma. Hemos defendido la pluralidad interna como una fortaleza, no como una pose. Hemos apostado por un periodismo que entiende que discrepar no es fracturar y que pensar distinto no es una amenaza, sino una oportunidad de aprendizaje colectivo. Creemos que una sociedad democrática necesita medios que no teman al matiz, al desacuerdo razonable ni al análisis pausado. Y creemos, también, que Canarias merece un relato sobre sí misma que huya tanto del conformismo como del catastrofismo que nos invade.

Por eso, en estas semanas hemos insistido, por ejemplo, en una idea central: Canarias necesita crecer para vivir mejor. No como eslogan, sino como reflexión profunda sobre su presente y su futuro. Durante demasiado tiempo, el crecimiento económico ha sido tratado como un problema moral, cuando en realidad es una condición necesaria para sostener los servicios públicos, reducir las desigualdades y generar oportunidades reales. No se trata de crecer a cualquier precio, sino de hacerlo con propósito, con inteligencia y con una planificación que ponga en el centro el bienestar de las personas, de nuestros convecinos.

Hemos defendido que el verdadero enemigo de Canarias no es el crecimiento, sino la resignación. La parálisis administrativa, la lentitud en la ejecución de proyectos estratégicos, la cultura del “ya veremos si se puede o no” han terminado por convertirse en una forma de gobierno tácita. Y esa inercia tiene consecuencias muy concretas: vivienda inaccesible, infraestructuras obsoletas, dependencia energética, desigualdad territorial y una juventud que mira fuera porque no encuentra aquí un horizonte viable. Frente a esa realidad, este periódico ha propuesto recuperar la ambición de hacer, de decidir y de ejecutar.

En ese mismo hilo, hemos incorporado al debate público una idea que nos parece especialmente pertinente para las Islas: la necesidad de pasar de una mentalidad de escasez a una agenda de abundancia responsable. Abundancia entendida no como exceso, sino como capacidad de producir más bienestar, más vivienda asequible, más energía limpia, más oportunidades para quienes quieren quedarse y construir su vida aquí. Abundancia como sinónimo de futuro. Porque regular sin producir, planificar sin ejecutar y proteger sin ofrecer alternativas solo conduce a un empobrecimiento silencioso que acaba erosionando la cohesión. Y eso es algo que no nos podemos permitir.

La Navidad es, precisamente, un buen momento para esta reflexión. Desde la fe o desde la razón (o desde ambas), estas fechas invitan a preguntarnos qué sociedad queremos ser y qué legado deseamos dejar. Nos recuerdan valores que no cotizan pero sostienen cualquier comunidad: la generosidad, la solidaridad, el respeto, la responsabilidad compartida. Valores que también deberían impregnar el debate público y la acción política. No hay desarrollo económico sostenible sin un sustrato ético que lo acompañe. No hay crecimiento legítimo sin un compromiso claro con la igualdad de oportunidades y con la dignidad de las personas. La Gaceta de Canarias es un medio joven, pero no ingenuo. Crece con la voluntad de mejorar, de aprender de sus lectores y de asumir su parte de responsabilidad en la construcción de un espacio público más exigente y adulto. Sabemos que el periodismo no cambia la realidad por sí solo, pero también sabemos que, sin un periodismo libre, riguroso y comprometido, la realidad se empobrece. Nuestra vocación es acompañar a la sociedad canaria en ese camino, siempre con la certeza de que la humildad es compatible con la legítima ambición.

En estas fechas de encuentro y balance, renovamos ese compromiso. Seguiremos preguntando, proponiendo y reflexionando. Seguiremos defendiendo que Canarias puede y debe aspirar a más, sin perder lo que la hace única. Y lo haremos con la convicción de que un futuro mejor no se espera: se construye. Gracias por estar ahí. Feliz Navidad.