El editorial del domingo en La Gaceta de Canarias: Relatos oficiales, realidades que aprietan y descubriendo a Escalero

Pasó el 1 de mayo… y, sinceramente, queda la sensación de que algo se ha desvirtuado. Los sindicatos ya no son lo que eran. O, al menos, no lo parecen. Sus líderes han cruzado una línea peligrosa: hoy suenan más a políticos que los propios políticos. Estructuras que nacieron para defender al trabajador se han convertido en organizaciones que funcionan como empresas, generando empleo… sí, pero también despidiendo en ocasiones con más dureza que aquellos a quienes deberían vigilar.

Mientras tanto, el ciudadano sigue anestesiado con el eterno mensaje de “que viene la derecha”, pero su realidad no cambia. Los sueldos suben… sobre el papel. En la práctica, la inflación los devora. Y el acceso a la vivienda sigue siendo una quimera para la mayoría. Eso sí, los dirigentes mantienen el discurso encendido, la soflama constante, porque su puesto —su gran curro— depende de ello.

Empresas al límite, burocracia sin freno

Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, viven asfixiadas. Apenas ha pasado el primer trimestre del año y ya todo es pagar: impuestos, cuotas, costes crecientes. El autónomo está al límite. Y es paradójico, porque son ellos —la pyme y el autónomo— quienes sostienen realmente este país.

A los grandes, sin embargo, les afecta menos. Juegan en otra liga. Los datos sobre salarios de altos ejecutivos en España reflejan una brecha brutal: un trabajador medio no podría igualar en toda su vida laboral —ni en varias— lo que estos perciben en un solo año. Son los que de verdad mueven hilos, toman decisiones y, en demasiadas ocasiones, condicionan la política.

Y luego está la burocracia. O mejor dicho: la burrocracia. Cada vez más compleja, más exigente, más asfixiante. Cumplir con todo es casi imposible sin pagar a terceros para que te gestionen los papeles. Más costes, más dependencia, más carga… siempre pagando.

Trabajadores e inteligencia artificial: la tormenta perfecta

Se habla mucho del impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Que si va a destruir profesiones, que si va a sustituir trabajadores. Pero conviene mirar el contexto completo.

Si no se facilita la vida a las empresas, si los impuestos siguen siendo desorbitados, si contratar implica una carga constante de costes y obligaciones… la decisión es sencilla: una IA puede costar unos pocos miles de euros al año, sin cotizaciones, sin bajas, sin burocracia.

El problema no es solo la tecnología. Es el entorno que empuja hacia ella.

En territorios como Canarias, donde 8 de cada 10 empleos dependen de pequeñas y medianas empresas, el riesgo es evidente. Si se sigue apretando a los que generan empleo, acabarán sustituyendo todo lo sustituible. Lo manual resistirá… hasta que llegue la siguiente ola tecnológica.

Decisiones públicas que no se entienden

Y luego están los casos que reflejan lo peor de la gestión pública. El asunto del silo, el cabildo, el puerto, el ministerio, el ayuntamiento… todos alineados en una decisión, y de repente, cambios de postura.

Como señala Pedro Suárez, todos votaron en un sentido… ¿y ahora qué ha cambiado? ¿Por qué? Falta claridad, sobra opacidad. Y eso erosiona la confianza.

Un gran descubrimiento, Alfonso Escalero.

Cambiamos de registro para recomendar una lectura imprescindible: “Las otras historias del volcán” de Alfonso Escalero.

El libro es, sin rodeos, un gran descubrimiento. Cercano, humano, lleno de sensibilidad. Escalero demuestra una empatía y una capacidad de contar desde dentro que sorprenden y conectan.

Precisamente por su alto nivel, la obra brilla en cada detalle y transmite un cuidado notable en su conjunto. Incluso los pequeños matices refuerzan la sensación de honestidad y consolidan una propuesta que ya resulta sólida y plenamente lograda.

Es una lectura que vale mucho la pena. Porque lo importante está ahí: la verdad de la gente y la emoción sin artificios.

El ascenso del Tenerife: ilusión y realidad

Cerramos con una buena noticia: el ascenso del CD Tenerife. Enhorabuena. El equipo vuelve al fútbol profesional y eso siempre es motivo de celebración.

Pero conviene no perder la perspectiva. Esto no es extraordinario, es lo que debe ser. No se trata de restar mérito —lo conseguido es magnífico—, sino de evitar que las ramas no nos dejen ver el bosque. Lo importante ahora es la estabilidad.

La próxima temporada será mucho más dura. Las curvas, especialmente las económicas, vienen complicadas. La afición debe estar desde el minuto uno, entendiendo que el objetivo no es otro que consolidarse.

Sobre nosotros

Este medio, de nueva creación, no fue acreditado esta temporada. Nacimos el 19 de octubre de 2026 tras un periodo de hibernación, pero contamos con trayectoria y bagaje.

Formamos parte de un entramado empresarial de comunicación, como lo puede ser Canarias Play dentro del ecosistema de la Televisión Canaria. Y en ese contexto, cuesta entender ciertos criterios: a nadie dentro de esas estructuras se le diría “tú no, que no has venido todo el año”.

Defendemos un espacio abierto, donde convivan medios nuevos y tradicionales. Sin complejos, sin vetos innecesarios. Aprendiendo de referentes como Radio Marca, Atlántico TV Sport o el decano Diario de Avisos.

Porque esto va de sumar, no de cerrar puertas.

Feliz semana.

Vamos, TETE.