El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido la necesidad del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que considera «absolutamente» necesario para España y para el conjunto de la UE. Una posición que contrasta con la preocupación existente en Canarias por los efectos que una mayor entrada de productos sudamericanos pueda tener sobre un sector primario que ya afronta elevados costes de producción y dificultades de competitividad.
Planas ha defendido durante una entrevista con EFE Agro que España necesita mantener abiertos los mercados internacionales y ha rechazado las posiciones partidarias de limitar los intercambios comerciales. «Quien propone cerrar las fronteras desde el punto de vista agroalimentario comete un inmenso error», ha asegurado.
El ministro ha situado el superávit comercial agroalimentario español por encima de los 17.000 millones de euros y ha recordado que España es el cuarto país exportador de alimentos de la UE y el séptimo del mundo. En este contexto, ha apostado por continuar ampliando acuerdos comerciales, entre ellos los alcanzados con India, Indonesia y Nueva Zelanda, como respuesta a la alteración del comercio internacional provocada por los aranceles de algunos países.
En el caso de Mercosur, Planas considera que el pacto ofrece oportunidades para la economía española. El acuerdo contempla una reducción de los aranceles para buena parte de los intercambios comerciales, aunque también supone una mayor apertura del mercado europeo a productos agroalimentarios procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Canarias, ante una mayor competencia exterior
La aplicación del acuerdo adquiere una especial relevancia en Canarias, donde el sector primario ha mostrado su preocupación por la presión que pueden ejercer las importaciones sobre producciones locales como el plátano, el tomate, las frutas y hortalizas o la ganadería.
El Gobierno de Canarias ya ha expresado su rechazo al acuerdo por sus posibles efectos sobre el sector primario del Archipiélago. Entre las principales preocupaciones se encuentra la diferencia entre los costes de producción de las islas y los de países como Brasil o Argentina, lo que podría traducirse en una mayor presión sobre los precios.
El impacto potencial no se limita al volumen de productos que puedan llegar a las islas. El debate se centra también en el efecto que una mayor oferta exterior pueda tener sobre los precios y sobre la capacidad de las explotaciones canarias para competir en el mercado.
El plátano es uno de los productos que concentra buena parte de la atención del sector. La apertura comercial con los países de Mercosur puede incrementar la competencia del banano sudamericano en el mercado europeo, donde el producto canario mantiene una posición diferenciada.
A ello se suma la situación de la ganadería. Brasil es uno de los grandes proveedores de carne de Canarias y el Archipiélago mantiene una elevada dependencia de las importaciones alimentarias. Datos difundidos recientemente sitúan el autoabastecimiento de las islas en torno al 24%, muy por debajo del 45% recomendado para territorios insulares.
Planas defiende las reglas europeas
Frente a las críticas sobre la entrada de productos de terceros países, Planas ha insistido en que cualquier mercancía que llegue al mercado comunitario debe cumplir las normas europeas.
El ministro ha puesto como ejemplo la decisión de la UE de impedir temporalmente la entrada de determinados productos cárnicos procedentes de Brasil hasta que el país acredite el cumplimiento de las exigencias comunitarias en materia antimicrobiana.
Planas considera esta medida una «garantía» tanto para los consumidores como para los productores europeos y ha recalcado que los compromisos comerciales deben estar acompañados de controles efectivos: «quien exporta a la UE tiene que cumplir las reglas».
Sequía y costes, otros retos para el campo
La presión comercial se suma a otros problemas que afectan al sector agroalimentario, entre ellos la sequía y el aumento de los costes provocado por la situación geopolítica.
Planas ha advertido de que el cambio climático «que ya nadie puede negar y ante el que tenemos que reaccionar» está afectando cada vez más a los cultivos europeos. En España ha defendido inversiones por 2.700 millones de euros para modernizar 800.000 hectáreas de regadío y ha reclamado un sistema europeo de «reaseguro» para reforzar el seguro agrario.
El ministro también ha señalado el impacto de las guerras de Ucrania e Irán sobre los costes del transporte y la energía. «El estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado» y «todo está conduciendo a mayores costes» en fletes, transportes y gasóleo, ha explicado.
El Gobierno ha destinado ya 665 millones de euros para ayudar a unos 400.000 productores a afrontar este encarecimiento y estudia si será necesario ampliar estas ayudas. Planas ha defendido que estas medidas también repercuten sobre los consumidores: «cuando apoyamos al productor también estamos apoyando al consumidor».
La negociación y aplicación de la nueva PAC completará la agenda del ministro durante los próximos meses, junto con el debate sobre el presupuesto europeo y las ayudas destinadas al sector primario.
