El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que las economías de Oriente Medio continúen por debajo de su trayectoria anterior a la guerra en 2030, debido a los efectos «duraderos» del conflicto sobre distintos sectores. El organismo ha advertido de que la crisis ha desencadenado el mayor ‘shock’ petrolero «en al menos cinco o seis décadas», con consecuencias que persistirán incluso después de que se normalice la actividad.
El director del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI, Jihad Azour, explicó este jueves en Bangkok, donde se celebran las reuniones anuales del organismo y el Banco Mundial (BM), que el impacto económico de la guerra está siendo «muy desigual» entre los países de la región.
Las previsiones para este año reflejan esas diferencias, especialmente entre los principales exportadores de petróleo. Según los datos expuestos por Azour, Arabia Saudí registrará una contracción del 3,3%, mientras que Kuwait sufrirá una caída mucho más pronunciada, del 16,7%.
La capacidad para mantener las exportaciones por rutas alternativas constituye uno de los principales factores que explican esta divergencia. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) disponen de oleoductos que permiten transportar petróleo hasta el mar Rojo y reducir su dependencia del estrecho de Ormuz.
En cambio, Kuwait, Catar, Irak e Irán tienen menos posibilidades de sortear este paso estratégico y cuentan con un margen fiscal más limitado para afrontar las consecuencias económicas del conflicto.
La guerra ha provocado una caída «drástica» de la producción petrolera en casi todos los países exportadores del Golfo, mientras que las alteraciones del transporte marítimo y de la actividad de refino han impulsado al alza los precios de los combustibles.
Azour señaló que la magnitud del impacto ha sido menor de lo que cabía esperar inicialmente gracias a la utilización de rutas de transporte alternativas y a los ajustes de la demanda. No obstante, advirtió de que el ‘shock’ energético tendrá repercusiones prolongadas sobre las economías afectadas.
La evolución de la región dependerá «de manera crucial» de la velocidad con la que se recuperen la producción de energía y los intercambios comerciales, condicionados por las interrupciones en rutas marítimas estratégicas como los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb. También será determinante la capacidad de los gobiernos para preservar la estabilidad macroeconómica.
El último informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) del FMI, presentado el martes, prevé que Oriente Medio y el Norte de África registren una contracción económica del 2% en 2026, en un contexto marcado por la guerra regional y las tensiones en el estrecho de Ormuz, uno de los principales focos del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
