¿La situación económica del CD Tenerife ha quedado seriamente comprometida tras las decisiones adoptadas y explicadas en la última Junta de Accionistas?
El discurso oficial contrastó con una realidad financiera cada vez más ajustada y difícil de sostener a corto y medio plazo.
Según la documentación conocida, el club ha recurrido a un préstamo que le supondrá 449.000 euros solo en intereses, una operación que ha obligado además a pignorar los derechos económicos de la plaza en La Liga por un importe cercano a los 4 millones de euros, correspondientes al escenario posterior al descenso y repartidos en un periodo de tres temporadas.
En términos prácticos, esto implica que el CD Tenerife percibirá alrededor de 1,3 millones de euros por temporada, una cantidad que, en caso de un eventual ascenso a Segunda División, debería reintegrarse a La Liga, dejando al club con una deuda pendiente cercana a 2,7 millones de euros de capital no amortizado frente al fondo financiador.
A ello se suma un dato especialmente preocupante: el CD Tenerife no ha podido afrontar los 415.000 euros correspondientes a la carencia con Caixa, mientras que esta misma temporada soporta 287.000 euros en intereses financieros, una carga que tensiona aún más la tesorería.
Una losa difícil de levantar
El calendario de pagos que se avecina es especialmente exigente. El club deberá devolver 1.460.000 euros, de los cuales 234.666 euros corresponden a intereses y 1.235.334 euros a principal, una cifra difícil de asumir sin nuevos ingresos extraordinarios o sin volver a recurrir a más financiación externa.
La pregunta es si todo ello pone en cuestión la viabilidad del modelo actual y alimenta la percepción, cada vez más extendida tras la Junta, de que el futuro del CD Tenerife pasa por la entrada de un tercer comprador.
Más aún cuando, según lo expuesto, Rayco García habría firmado una promesa de compraventa con José Miguel Garrido para 2028, sin haber desembolsado aún la cuantía comprometida, lo que limita su capacidad real para acudir a nuevas ampliaciones de capital.
Incertidumbre total
Con los ingresos hipotecados, una deuda creciente y un escenario deportivo incierto, la situación económica del CD Tenerife queda marcada por una gestión financiera de alto riesgo, que compromete no solo el presente, sino la estabilidad futura de la entidad blanquiazul.
