Los ministros del G7 han expresado su disposición a “tomar todas las medidas necesarias” para garantizar la estabilidad de los mercados energéticos y financieros en un contexto marcado por el conflicto con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.
La declaración se produce tras una reunión por videoconferencia convocada por Francia, que ostenta la presidencia rotatoria del grupo. En el comunicado conjunto, los países más industrializados subrayan la necesidad de mantener “flujos comerciales seguros e ininterrumpidos” ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético global.
El aumento de la tensión en la región, con ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, ha elevado la preocupación internacional por el posible cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Ante este escenario, el G7 plantea actuar de forma coordinada para evitar impactos en los precios de la energía y en los mercados financieros, en una semana considerada clave por su posible repercusión económica global.
Las autoridades insisten en que la prioridad es preservar la estabilidad y evitar una escalada que pueda agravar la situación, al tiempo que mantienen abiertos los canales de cooperación entre socios internacionales.