El Gobierno insiste en el “no a la guerra” y admite que tiene un plan de contingencia para consensuar con todos los partidos

El Gobierno defendió este martes su posición de “no a la guerra” como prioridad política ante la escalada internacional, al tiempo que confirmó que ya trabaja en un plan de contingencia para responder al posible impacto económico del conflicto. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, explicó tras el Consejo de Ministros que el Gobierno está monitorizando de forma permanente la evolución de la crisis y sus efectos en la economía, especialmente en los precios de la energía, los carburantes y la inflación.

Según trasladó, el Ejecutivo tiene un paquete de medidas sobre la mesa, pero antes de activarlo quiere abrir una ronda de contactos con todos los partidos para buscar consenso político en el Congreso. El plan incluiría medidas para proteger a familias, trabajadores y empresas ante una posible subida de los costes energéticos o una mayor tensión en los mercados internacionales.