El IPC se sitúa en el 3,2% y la inflación subyacente en el 2,8%: los precios siguen al alza

El Índice de Precios al Consumo (IPC) registra una variación interanual del 3,2%, confirmando una moderación respecto a meses anteriores, aunque sin aliviar del todo la presión sobre los hogares. Por su parte, la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— se sitúa en el 2,8%, lo que indica que el encarecimiento de bienes y servicios sigue siendo persistente.

Entre los factores que más influyen en esta evolución destacan los precios de la alimentación, que continúan elevados pese a una ligera desaceleración, y la energía, con un comportamiento más estable pero todavía condicionando el gasto familiar. Esta combinación mantiene el coste de la vida en niveles exigentes, especialmente para las economías domésticas más vulnerables.

Los expertos señalan que, aunque la tendencia apunta a una cierta contención de la inflación, el impacto acumulado en los últimos años sigue pesando en el consumo. Así, el IPC continúa siendo un indicador clave para entender no solo la evolución económica general, sino también la realidad cotidiana de millones de personas.