El Gobierno ruso ha endurecido su discurso tras el ataque masivo con drones registrado contra Moscú, asegurando que Ucrania afronta un deterioro “catastrófico” en el frente y advirtiendo de la continuidad de las operaciones militares en el conflicto.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó en su rueda de prensa diaria que la situación para Kiev es cada vez más complicada en el terreno militar. «El régimen de Kiev se encuentra en una posición muy difícil. La situación en el frente pronto se volverá completamente catastrófica para Ucrania. De eso se trata todo esto», señaló en respuesta a las preguntas sobre el reciente aluvión de drones sobre la capital rusa.
Peskov también defendió la respuesta militar rusa y aseguró que las fuerzas armadas continuarán sus ataques sobre objetivos en territorio ucraniano. En ese contexto, invitó a observar imágenes de ciudades de Ucrania que, según dijo, reflejan los efectos de las operaciones militares rusas. «Estos ataques continuarán», afirmó.
El portavoz del Kremlin reconoció al mismo tiempo que los ataques ucranianos “siguen” y que las autoridades rusas continúan adoptando medidas para mitigar sus consecuencias, al tiempo que reivindicó el funcionamiento de las defensas antiaéreas del país.
En paralelo, el Kremlin aseguró que el presidente Vladímir Putin recibe información constante sobre la evolución del conflicto, con actualizaciones varias veces al día e incluso durante la noche en caso de necesidad.
El ataque con drones contra Moscú se produjo un día después de una ofensiva masiva que alcanzó infraestructuras en la capital y su región, incluida una refinería, según fuentes oficiales rusas que afirmaron haber derribado cerca de 200 aparatos.
Sin embargo, nuevas imágenes difundidas posteriormente apuntan a que una de las explosiones registradas en un depósito de combustible podría haber sido provocada por fuego de la propia defensa antiaérea rusa.