«El mar que nos une», por Casimiro Curbelo

Hay discursos que hablan de infraestructuras y otros que hablan de personas. El texto firmado por Casimiro Curbelo pretende situarse claramente en el segundo grupo. Bajo el título El mar que nos une, el presidente del Cabildo gomero construye una reflexión sobre la importancia del transporte marítimo en Canarias y, especialmente, sobre el papel que ha desempeñado en la transformación social y económica de La Gomera.

La idea central es sencilla: para una isla, las conexiones marítimas no son un lujo ni una cuestión exclusivamente empresarial. Son una herramienta de igualdad. Curbelo recuerda cómo la apertura de la línea regular entre San Sebastián de La Gomera y Los Cristianos en 1974 cambió radicalmente la vida de los gomeros. Lo que hoy parece normal —ir y volver a Tenerife en el día— era entonces una auténtica revolución que permitía acceder a servicios sanitarios, estudios, empleo o simplemente mantener relaciones familiares sin que cada desplazamiento se convirtiera en una odisea.

El artículo acierta al poner el foco en algo que a menudo pasa desapercibido: detrás de cada barco que llega a tiempo hay mucho más que pasajeros. Hay consultas médicas, oportunidades laborales, mercancías, estudiantes y familias. En territorios fragmentados por el mar, la movilidad es también una forma de cohesión social.

Sin embargo, el texto no se queda en la celebración del pasado. Curbelo aprovecha el aniversario de aquellas primeras conexiones para reivindicar una vieja demanda de las llamadas Islas Verdes: mejorar las comunicaciones directas entre La Gomera, La Palma y El Hierro. Una reivindicación recurrente que sigue encontrando obstáculos económicos y de rentabilidad, pero que plantea una cuestión de fondo difícil de rebatir: si Canarias aspira a una verdadera cohesión territorial, no puede depender siempre de los grandes nodos de Tenerife y Gran Canaria para conectar sus territorios menos poblados.

La reflexión tiene también una lectura política. Cuando el autor habla de obligaciones de servicio público y de corregir desigualdades, está defendiendo que determinadas rutas deben entenderse como un servicio esencial y no únicamente bajo criterios de mercado.

En definitiva, El mar que nos une es un artículo que combina memoria, reivindicación y visión de futuro. Una llamada a recordar que, en Canarias, la distancia no se mide en kilómetros, sino en la calidad de las conexiones que permiten que todas las islas avancen al mismo ritmo.