El Monólogo de Pepe Moreno: ‘Descuento interminable’

Pepe Moreno en 'Políticamente incorrecto' de Atlántico TV.

Hoy es el día en el que conoceremos las medidas del Gobierno de Canarias para paliar la subida de los combustibles en las islas. Lo habían evaluado en 60 millones de euros y es un gasto asumible por el Gobierno Central, aunque aún no han venido todos los dineros que estaban asignados para el traslado y mantenimiento de los menores acogidos aquí. Así que sigue con mi escepticismo imperante. No me creo nada y soy como Santo Tomás; hasta que no lo vea, no me lo creo. Y eso no es bueno ni malo.

Eso en una semana que ha terminado con el empate en Talavera de un CD Tenerife que dice saber lo que hace. La distancia es considerable, más de diez puntos, si contamos el average, pero nadie se confía. Han contratado por una guagua de dos pisos para un ascenso y eso hace pensar que estamos vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. O de ser previsores. Que son dos maneras de verlo y el mundo, tal y como se está poniendo todo, no está para que lo hagamos todo en el último momento.

Ha sido una semana prolífica en acontecimientos. Hoy el sol raja las piedras y ya no nos acordamos de la borrasca Therese que tan mal nos traía. Recuerden que no hubo clases en algunos días y que unos 50 centros educativos en todo el archipiélago sufrían daños. Eso nos costará una factura de unos diez millones de euros que tendrá que pagar la Consejería de Educación. 

El paso intenso y errático del centro convectivo de este mal tiempo ocasionó, ¿o ya no nos acordamos?, interrupciones en el suministro eléctrico, filtraciones, acumulaciones de agua, roturas en cubiertas, muros y cercas, así como daños en aulas, talleres y pabellones. Sin embargo, hubo más. Ya no se habla solo de las cantidades que afectan a centros educativos, sino de daños que podrían alcanzar los veinte millones si se suman infraestructuras, comercios y sector primario. Y ante eso, la respuesta vuelve a ser conocida: promesa de ayudas estatales, previsiblemente después de Semana Santa, cuando ya haya pasado la urgencia mediática.

Ahora estamos en otra cosa, porque estamos pendientes de cuánto viene del Estado para las islas. Es previsible que, con el nuevo ministro de Hacienda, el que era mano derecha de Ángel Víctor Torres, el valenciano Arcadi España, que tiene apellido patriótico, sea más fácil que con María Jesús Montero, aunque de donde no hay no se dé nada, pero será menos trabajoso llegar a un acuerdo. La pregunta es: ¿cuándo será eso? Porque nos urge.

Porque, como decía ayer la editorial de La Gaceta de Canarias, “Gobernar no es agradar. Gobernar es decidir. Y decidir implica, muchas veces, ir de frente”. Y eso es lo que hay que hacer, tomar decisiones que afecten a la ciudadanía en positivo, que para eso están.

Decía ayer La Gaceta que “La isla no puede seguir funcionando con esquemas del pasado. De 5.000 coches en los años 60 a más de 100.000 diarios hoy. No es culpa de nadie. Es la evolución. No obstante, sí es responsabilidad de todos no haber actuado antes. Ahora, cuando se ponen soluciones sobre la mesa —movilidad pública, acuerdos entre administraciones, universidad— saltan las críticas. Porque la política actual vive más de la táctica que de la estrategia. De proteger el sillón antes que de resolver el problema”. ¿Harán algo? Eso está por ver porque nos perderemos en los anuncios de licitación, en los estudios, en los proyectos, en las declaraciones de impacto o en tantas cosas.

“Sentar a todos, planificar y anunciar 66 millones de inversión y tres años de obras no es populismo: es gobernar. Lo mismo que empieza a moverse en otros territorios. Pero reconocerlo cuesta”. Eso decían ayer en unas páginas que se lleva el viento, pero algunos lo recogen como urgente. ¿Quién está en lo cierto?

Y mientras todo eso se decide en despachos, aquí abajo la vida sigue a otro ritmo. El de la gasolinera, el del recibo que sube sin pedir permiso y el del aficionado que mira la clasificación con más fe que certezas. Porque al final, entre promesas de ayudas y planes en estudio, lo único inmediato es lo que pagamos cada día. Y ahí no hay decreto que valga: o se nota, o no se nota.

Por eso, entre tanto anuncio y tanta espera, casi que nos queda agarrarnos a lo único que no falla del todo: el fútbol y el humor. El CD Tenerife sigue diciendo que sabe lo que hace y nosotros, como con el combustible, queremos creerlo… pero con el ojo entreabierto. Porque en Canarias ya hemos aprendido que entre lo que se anuncia y lo que llega hay, muchas veces, más distancia que esos diez puntos en la tabla.

Así que, de momento, paciencia, gasolina… y clasificación. Porque aquí vivimos pendientes de todo: de lo que sube el litro, de lo que baja el equipo y de lo que prometen los de arriba. Y en ese triple partido, de momento, seguimos jugando sin saber muy bien en qué minuto estamos… pero con la sensación de que el descuento siempre lo ponen otros.

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