El Monólogo de Pepe Moreno: 'La carambola, en todos los sentidos'

Pepe Moreno en 'Políticamente incorrecto' de Atlántico TV.

He pasado un fin de semana muy bueno. Después del empate, in extremis, del CD Tenerife frente al Celta Fortuna, que era el segundo de la Primera Federación y que hoy lo seguimos teniendo a diez puntos, la vida sigue, pero mejor, ¿qué quieren que les diga? Empatamos en las postrimerías del encuentro y eso sirve casi de tres puntos, uno del empate y dos que le quitamos a los gallegos para que no sumaran de tres en tres. Ellos, los del Celta Fortuna, solo tiraron una vez a la portería y lograron ese tanto que campeó en el marcador durante todo el tiempo. El CD Tenerife, que lo hizo todo, no logró el gol hasta que, en una carambola, y casi al final del partido, logró el empate que nos hizo saltar a todos de nuestros sillones y aplaudir a un equipo que parecía que iba a morir en la orilla.

Todo esto no hace que nos olvidemos de una preocupación como es la inflación que se ha instalado entre nosotros, y lo ha hecho con la misma naturalidad con la que se instala un inquilino que llega para quedarse: primero parece algo pasajero, luego te acostumbras a su presencia y, cuando te quieres dar cuenta, ya forma parte del paisaje.

En este año, 2026, la geopolítica y la geoeconomía van de la mano. Marzo comenzó con la guerra contra Irán lanzada por Estados Unidos e Israel con el fin de deponer el régimen de los ayatolás, cosa que consiguió.

Dos semanas tras el inicio de Furia Épica, el cierre del estrecho de Ormuz por Irán está afectando gravemente los mercados energéticos y pone en riesgo la economía global.

Un cierre prolongado de Ormuz afectaría gravemente la economía iraní al reducir sus ingresos petroleros y limitar las importaciones. También perjudicaría a las economías de Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Catar, Baréin y Emiratos Árabes Unidos.

Eso nos importa, pero menos. Aquí lo que nos preocupa son los incrementos en los precios de los combustibles y que vengan menos turistas por la subida de los billetes. Como decía ayer Rafael Muñoz en un fabuloso artículo en el Canarias 7, todo está por las nubes porque “de manera simple, la gasolina remonta porque las grandes aseguradoras marítimas suben la prima de riesgo a los armadores, los dueños de los buques, por navegar en una zona de guerra, o catalogada como caliente”, así de simple y de complejo.

El conflicto actual incorpora un aspecto distintivo que incrementa la presión sobre la economía global: se están afectando infraestructuras de producción y transporte. Por ello, una vez finalizada la confrontación, no resulta previsible que el sector petrolero de la región retome su actividad normal de manera inmediata.

Y hay un tema que también afecta, aunque menos, y son los resultados electorales de Castilla y León, que nos hacen pensar que para qué ha servido todo esto de los comicios. El actual presidente, Fernández Mañueco, ha mejorado sus resultados, pero no tanto como se esperaba. El PP ha logrado subir dos procuradores, y el PSOE, con todo lo que le está cayendo, con un partido con una credibilidad en entredicho, también ha subido dos escaños. Y la gran esperanza verde, los de VOX, que aspiraban incluso a superar el 20 por ciento de los votos, se han quedado con el 18 por ciento, picando el 19, y con una subida de un escaño.

Es lícito preguntarse eso de ¿para qué han servido estas elecciones? ¿Es Feijoó el líder que todos esperan en la derecha española? ¿Seguirán confiando en él? ¿Ha servido el lema de NO A LA GUERRA? Son preguntas que se deberían hacer todos, los que han crecido y los que no. Con estos resultados habrán salido a la luz muchas dudas, en unos y en otros, y ya veremos qué resultados tienen para las generales, que según el calendario tocaría el año que viene y que algunos apuestan porque se celebrarán antes. ¿Qué pasará en Andalucía, que es la siguiente estación?

Recordemos lo que ha pasado en Extremadura y en Aragón, que necesitan de los votos de VOX para gobernar, ¿era eso lo que buscaban? Yo les digo que no, pero los han envalentonado, a los de VOX, digo, porque ahora pedirán todo lo que les dé la gana en esos territorios. Bien es cierto que no gobiernan en ninguno. Es más, en el único sitio en el que lo hacían era en Castilla y León y se fueron, dejando a Fernández Mañueco en minoría y con un panorama electoral difícil de manejar; tal ha sido así que ha tenido que convocar las elecciones de ayer. Se han difuminado los de Sumar, Podemos y todas las confluencias de izquierda. No han sacado nada ninguno de ellos y, además, hemos visto en directo la desaparición de Ciudadanos, que era el único sitio en el que vivían como especie en extinción, y tampoco obtienen representación.

Nadie piensa en la ciudadanía, sino que tienen como pensamiento único en su cabeza una urna y piensan únicamente en ganar; su pensamiento no llega más allá.

Al final, uno mira todo esto —la guerra que encarece el combustible, las elecciones que no cambian demasiado las cosas y la política que vive pendiente de la próxima urna— y vuelve a lo pequeño, a lo que de verdad nos ocupa cada día. Si el depósito del coche cuesta diez euros más que la semana pasada, si el supermercado vuelve a subir los precios o si el Tenerife es capaz de darnos otra alegría el siguiente domingo. Porque la vida real, la de la gente, transcurre siempre en ese espacio intermedio entre los grandes titulares del mundo y las pequeñas victorias domésticas.

Quizá por eso aquel empate del Tenerife en el último suspiro tuvo algo de metáfora de estos tiempos: uno pasa noventa minutos viendo cómo todo parece torcerse y, cuando ya está casi resignado, aparece una carambola que cambia el marcador. No resuelve todos los problemas, pero al menos recuerda que el partido sigue. Y con eso, a veces, ya nos damos por satisfechos.

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