La crisis energética derivada de la guerra en Irán acelera su impacto en los surtidores. El precio del barril de petróleo se ha disparado hasta los 104 dólares, cuando hace apenas 22 días, antes del conflicto, cotizaba en torno a los 68 dólares, lo que evidencia un salto brusco que ya se traslada a los carburantes, situando a la península al borde de los 3 euros por litro en algunos puntos.
El detonante sigue siendo la incertidumbre en Oriente Próximo y el riesgo sobre el estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de crudo. La presión sobre la oferta ha elevado los costes de forma abrupta, con subidas rápidas en cuestión de días.
En Canarias, aunque el precio sigue siendo inferior por su fiscalidad diferenciada, la tendencia ya es claramente ascendente. El archipiélago, totalmente dependiente del exterior en materia energética, empieza a notar el golpe con incrementos progresivos que afectan directamente al transporte, la cesta de la compra y al sector turístico.
El temor es que, si el conflicto se prolonga, Canarias deje de ser una excepción en precios y se acerque peligrosamente a los niveles de la península, agravando el coste de vida en las Islas.