Los datos ya no dejan lugar a dudas: el plan anticrisis del Estado llega tarde y se queda corto. Mientras en la península se anuncian rebajas fiscales y ayudas millonarias, los precios del combustible siguen disparados… y Canarias vuelve a quedarse en una posición de desventaja estructural.
Las imágenes lo evidencian: el diésel ha pasado de entornos de 1,43 €/l a rozar los 1,78 €/l, y llenar un depósito de 50 litros ya se acerca a los 90 euros. Una subida que ya impacta directamente en el transporte, el turismo y, sobre todo, en la cesta de la compra.
El Gobierno central ha activado un paquete de más de 5.000 millones con rebajas fiscales —IVA de carburantes al 10% o descuentos de hasta 30 céntimos por litro— además de ayudas a transportistas, agricultores y sectores vulnerables. Sin embargo, en Canarias estas medidas no están teniendo el mismo efecto por su singularidad fiscal y logística.
De hecho, el propio Ejecutivo canario ha sido claro: el decreto estatal es insuficiente para las islas. El encarecimiento del combustible se ha trasladado casi de forma inmediata, con subidas de hasta 30 céntimos por litro y un impacto directo en sectores clave como agricultura, fertilizantes o alimentación animal.
Ante este escenario, Canarias y el Estado ultiman un paquete específico que se hará oficial este lunes. Sobre la mesa: bajar el IGIC del combustible al 0%, devolver prácticamente todo el impuesto a transportistas y compensar al sector primario —agricultura, ganadería y pesca— por el sobrecoste energético.
Un plan que rondará los 60 millones de euros y que busca contener una escalada que ya afecta al bolsillo de los ciudadanos.
Porque el problema no es solo el combustible: es todo lo que arrastra detrás. Transporte más caro, alimentos más caros y una economía insular más expuesta.
Canarias vuelve a esperar… mientras los precios ya corren por delante.