El viento da una tregua en Los Gallardos y permite intensificar la ofensiva contra el incendio que deja 12 muertos

El fuego ha arrasado ya unas 6.600 hectáreas en Almería, mantiene a 23 personas sin localizar y obliga a desplegar un amplio operativo con más de 500 efectivos

El incendio forestal declarado el pasado jueves en el municipio almeriense de Los Gallardos ha entrado este sábado en una fase decisiva después de que la mejora de las condiciones meteorológicas haya permitido a los equipos de extinción pasar de una estrategia defensiva al ataque directo contra las llamas. El balance provisional continúa siendo dramático: 12 personas han fallecido, 23 permanecen sin localizar y miles de hectáreas han quedado reducidas a cenizas.

La bajada de la intensidad del viento y el incremento de la humedad durante la madrugada han abierto una ventana de oportunidad para combatir un fuego que ya ha calcinado alrededor de 6.600 hectáreas y que está considerado como uno de los incendios más letales registrados en España en las últimas décadas.

En el operativo trabajan 539 efectivos estatales, entre ellos 220 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y 245 agentes de la Guardia Civil, además del dispositivo del Plan Infoca y numerosos medios aéreos que se han reincorporado con las primeras horas del día. Las labores siguen centradas tanto en contener el perímetro como en localizar a las personas desaparecidas e identificar a las víctimas mortales.

Las autoridades han explicado que la rápida propagación del incendio estuvo favorecida por una combinación de temperaturas elevadas, una humedad extremadamente baja, fuertes rachas de viento y una compleja orografía repleta de barrancos y viviendas dispersas. Según las primeras investigaciones, el origen del fuego podría estar relacionado con la caída de un cable del tendido eléctrico, aunque la investigación continúa abierta.

Durante la emergencia, los servicios de Protección Civil insistieron en la importancia de respetar las órdenes de confinamiento y evacuación. De hecho, las autoridades sostienen que varias de las víctimas fallecieron tras intentar abandonar la zona por caminos que terminaron convirtiéndose en auténticas trampas, mientras que la Guardia Civil llegó a detener a dos personas por negarse a cumplir las órdenes de evacuación.

El incendio también ha abierto un intenso debate sobre la gestión de la emergencia después de que la Junta de Andalucía decidiera no activar el sistema de alertas masivas ES-Alert. El Gobierno andaluz defiende que la dispersión de la población afectada y los problemas de comunicación hacían más eficaz una gestión individualizada de las evacuaciones.

Mientras continúa la lucha contra las llamas, Andalucía mantiene el luto por una tragedia que ha conmocionado al país y que vuelve a poner el foco en el impacto de los grandes incendios forestales en un contexto de condiciones meteorológicas cada vez más extremas.