España ha decidido dejar fuera a Canarias del operativo sanitario del crucero afectado por un brote de hantavirus en el Atlántico. El Ministerio de Sanidad ha propuesto evacuar en Cabo Verde a los pasajeros sintomáticos y a los contactos de alto riesgo —al menos uno ya identificado—, con el objetivo de que el buque continúe su ruta sin necesidad de hacer escala en el Archipiélago.
La estrategia se basa en criterios clínicos y de contención del riesgo. Según el departamento que dirige Mónica García, una vez evacuados los casos más sensibles no existiría motivo sanitario para que el barco atraque en Canarias, salvo que aparezcan nuevos síntomas durante la travesía. En ese caso, se activaría el principio de prestación de socorro, lo que permitiría su atención en puerto.
El crucero, con 147 personas de 23 nacionalidades a bordo —entre ellas 14 españoles—, permanece actualmente en Cabo Verde a la espera de la evaluación de epidemiólogos de la OMS, que deben determinar las acciones a seguir. El balance provisional del brote es preocupante: seis casos detectados de hantavirus, dos confirmados por laboratorio, tres fallecidos, un paciente en estado crítico en Sudáfrica y dos personas que continúan a bordo bajo vigilancia.
Desde Canarias, el presidente Fernando Clavijo ya había defendido que la atención debía realizarse en el punto más cercano, alineándose con una solución que evitara trasladar el foco del problema al Archipiélago.
Sanidad insiste en que el riesgo para la población general es bajo, ya que el hantavirus no se transmite con facilidad entre personas, pero subraya la necesidad de actuar con prudencia, coordinación internacional y seguimiento constante de la situación.