El pulso entre España e Italia por la crisis migratoria de Ceuta continúa. El Gobierno español ha decidido prorrogar durante otros 15 días los controles fronterizos a los pasajeros que lleguen por vía aérea o marítima desde Italia, después de que el Ejecutivo de Giorgia Meloni anunciara una ampliación idéntica para los viajeros procedentes de España.
Roma introdujo los controles a comienzos de agosto, tras la entrada masiva de migrantes desde Marruecos en Ceuta, argumentando razones de seguridad y el riesgo de movimientos secundarios hacia otros países europeos. España respondió días después estableciendo controles recíprocos a quienes llegaban desde territorio italiano.
La medida italiana debía finalizar este lunes, 31 de agosto, pero el Gobierno de Meloni ha optado por mantenerla hasta mediados de septiembre. Madrid ha contestado prácticamente de inmediato prolongando también sus verificaciones durante dos semanas más.
Desde que España comenzó sus controles se han inspeccionado más de un millar de vuelos y más de 12.000 pasajeros procedentes de Italia, dentro de un dispositivo especial desplegado en aeropuertos y puertos. Italia, por su parte, también ha intensificado la vigilancia sobre los viajeros procedentes de España.
Los controles no implican un cierre de fronteras, pero sí suponen recuperar temporalmente las verificaciones de identidad dentro del espacio Schengen y pueden provocar mayores tiempos de espera en aeropuertos y puertos.
La crisis de Ceuta vuelve así a trasladarse al terreno europeo y mantiene abierto un choque diplomático entre Madrid y Roma. Ninguno de los dos gobiernos levanta por ahora sus controles y la normalidad dentro de Schengen tendrá que esperar, al menos, otros quince días.
