El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha emitido una licencia general que permite la entrega y venta de petróleo ruso cargado en barcos antes del 12 de marzo de 2026, en una medida destinada a evitar disrupciones inmediatas en el mercado energético internacional.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha aprobado la Licencia General 134, una autorización temporal que permite determinadas transacciones relacionadas con la venta y entrega de petróleo crudo y productos petrolíferos de origen ruso que ya se encontraban cargados en buques antes del 12 de marzo de 2026.
La licencia establece que todas las operaciones relacionadas con la venta, transporte, entrega o descarga de esos cargamentos podrán realizarse siempre que sean transacciones “ordinariamente incidentales y necesarias” para completar la operación. Esta autorización estará vigente hasta las 12:01 de la madrugada del 11 de abril de 2026 (hora del este de Estados Unidos).
La medida pretende evitar interrupciones abruptas en el suministro mundial de petróleo, permitiendo que cargamentos que ya estaban en tránsito puedan completar su recorrido y llegar a destino, en un contexto de tensión geopolítica y volatilidad en los mercados energéticos.
El documento también contempla actividades relacionadas con la seguridad de los buques, el mantenimiento de las tripulaciones, reparaciones de emergencia, servicios de gestión marítima o salvamento, siempre vinculadas a embarcaciones que transporten crudo o derivados del petróleo.
No obstante, la licencia deja claro que no autoriza nuevas operaciones comerciales con petróleo ruso, sino únicamente la finalización de aquellas transacciones que ya estaban en marcha antes de la fecha límite fijada por Washington.
Además, el Tesoro subraya que esta autorización no se aplica a transacciones vinculadas con Irán, el Gobierno iraní o entidades sancionadas iraníes, ni a otras actividades prohibidas por sanciones vigentes.
La decisión se produce en un momento de fuerte volatilidad en los mercados energéticos, con el barril de Brent moviéndose en niveles elevados y con especial atención internacional sobre las rutas estratégicas de transporte de crudo, como el estrecho de Ormuz y otras vías clave para el comercio global de energía.