Estados Unidos lanzó este sábado una nueva ofensiva contra múltiples objetivos militares en Irán en respuesta al ataque con un dron atribuido a Teherán contra un petrolero que navegaba por el estrecho de Ormuz, según informó el Comando Central estadounidense (Centcom).
En un comunicado, el mando militar explicó que la operación responde a la «continua agresión iraní contra la navegación comercial» y aseguró que, tras los bombardeos ejecutados el viernes por un ataque previo contra el buque M/V Ever Lovely, Irán tuvo la oportunidad de respetar el acuerdo de alto el fuego, pero optó por incumplirlo.
Los ataques estadounidenses estuvieron dirigidos contra infraestructuras de vigilancia militar, sistemas de comunicaciones, posiciones de defensa aérea, almacenes de drones y capacidades iraníes relacionadas con el despliegue de minas navales.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó de nuevo a Irán de violar el alto el fuego y advirtió de que Washington está dispuesto a intensificar su respuesta militar si continúan las hostilidades.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que los bombardeos fueron una respuesta a una nueva vulneración del acuerdo y lanzó una dura advertencia a Teherán.
«Puede llegar un momento en que ya no podamos seguir siendo razonables y nos veamos obligados a completar militarmente el trabajo que comenzamos con mucho éxito», escribió el mandatario, antes de añadir que, si eso ocurre, «la República Islámica de Irán dejará de existir».
Mientras tanto, el Centcom aseguró que el tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz continúa desarrollándose y afirmó que las fuerzas estadounidenses permanecen desplegadas y preparadas para responder a cualquier nueva amenaza en la zona.
Por su parte, Irán acusó a Estados Unidos de incumplir el memorando de entendimiento firmado entre ambos países el pasado 17 de junio y defendió que su posterior ataque contra objetivos estadounidenses constituye un acto de «legítima defensa».
Este intercambio de ataques supone la primera escalada militar entre Washington y Teherán desde la firma del acuerdo destinado a poner fin a las hostilidades y garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz mientras ambas partes negocian un pacto definitivo sobre el programa nuclear iraní.