La temporada de borrascas 2025-2026 ha entrado en fase crítica antes de tiempo. Europa ha consumido ya 19 de los 21 nombres previstos en la lista oficial coordinada por la AEMET y los servicios meteorológicos del suroeste europeo, dejando únicamente dos por asignar: Vítor y Wilma. Un dato que evidencia la intensidad de un ciclo atmosférico marcado por la sucesión constante de temporales de alto impacto.
Desde septiembre, el Atlántico ha encadenado sistemas que han obligado a activar avisos por viento, lluvias intensas y fenómenos costeros adversos. Canarias no ha quedado al margen de esta dinámica, con episodios que han tensionado los servicios de emergencia y obligado a extremar la vigilancia en varias islas.
El sistema de nomenclatura, que sigue un orden alfabético y alterna nombres masculinos y femeninos, busca facilitar la comunicación y concienciación ciudadana ante eventos peligrosos. Sin embargo, el ritmo actual de borrascas ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: la creciente frecuencia de fenómenos extremos.
A falta de varios meses para cerrar la temporada, Europa ya roza el límite de su lista. El mapa meteorológico habla claro: más borrascas, más impacto… y menos margen para la sorpresa.