Canarias vuelve a pagar el precio de su lejanía y de una burocracia asfixiante. La Unión Europea ha aprobado una nueva tasa para los envíos de bajo valor procedentes de países extracomunitarios —los habituales pedidos de plataformas como AliExpress, Shein o Temu— que entrará en vigor en 2026 y que se sumará a un sistema ya de por sí hostil para los consumidores y empresas del Archipiélago.
La medida, que elimina la exención aduanera para paquetes pequeños y fija un coste mínimo por envío, impactará de lleno en Canarias, donde cada compra exterior ya arrastra trámites, sobrecostes y retrasos muy superiores a los del resto del Estado. El resultado es conocido: productos más caros, plazos interminables y un comercio digital en clara desventaja frente a la Península.
Lejos de corregir las desigualdades derivadas de la condición ultraperiférica, la nueva tasa europea refuerza un modelo que penaliza al consumidor canario y complica aún más el abastecimiento, la logística y la competitividad económica de las Islas.
Comprar y traer a Canarias: una carrera de obstáculos
Aduanas colapsadas y paros recurrentes
Los controles aduaneros, los paros intermitentes y la falta de personal convierten cualquier envío en una lotería. Paquetes retenidos durante semanas —o incluso meses— son una realidad habitual.
Un laberinto fiscal incomprensible
IGIC, DUA, gestión aduanera, aranceles, tasas y costes de intermediación. El comprador canario paga más y además debe entender un sistema que ni las propias plataformas explican con claridad.
Costes añadidos que duplican el precio
Un producto barato puede terminar costando el doble al sumar despacho, gestión, impuestos y ahora una nueva tasa europea. El “precio final” nunca es el que aparece en la web.
Pegas para distribuir y vender en las Islas
Muchas empresas directamente no envían a Canarias o aplican sobrecostes abusivos. Otras exigen mínimos de compra imposibles, limitando la oferta y la competencia.
Desventaja estructural frente a la Península
Mientras en el resto de España los envíos son rápidos y baratos, en Canarias siguen siendo lentos, caros y burocráticos. Una brecha que se agranda con cada nueva norma.