El cementerio de Los Ángeles, en Las Manchas, Los Llanos de Aridane, quedó atrapado bajo las consecuencias de la erupción volcánica de La Palma. Allí, donde la lava parecía haber detenido el tiempo, comenzó después otro trabajo: el de recuperar la memoria.
Óscar, Adolfo y Abel fueron arañando la lava centímetro a centímetro, con una delicadeza extraordinaria y con el respeto que exigía cada movimiento de la máquina.
Porque aquel no era un terreno cualquiera. Detrás de cada nicho recuperado había una persona. Una familia. Una historia.
El resultado habla por sí solo: 1.212 historias recuperadas. 1.212 pedazos de la memoria de La Palma rescatados de entre la lava.
Las imágenes muestran una de las caras más humanas de todo lo ocurrido tras la erupción. Un trabajo lento, preciso y casi quirúrgico para avanzar entre toneladas de material volcánico sin olvidar nunca qué había debajo.
No se trataba únicamente de retirar lava. Se trataba de devolver a cientos de familias un lugar para recordar a quienes ya no están.
Este trabajo de fotoperiodismo de Alfonso Escalero para I Love The World y La Gaceta de Canarias documenta una escena difícil de explicar únicamente con palabras: maquinaria pesada trabajando con una sensibilidad extrema para recuperar uno de los espacios más íntimos y simbólicos de Las Manchas.
Las fotografías dejan constancia de ese esfuerzo y de una realidad que forma también parte de la reconstrucción de La Palma.
1.212 nichos. 1.212 familias. 1.212 historias. Porque hay trabajos que van mucho más allá de manejar una máquina.
Y hay fotografías que consiguen que la memoria no vuelva a quedar enterrada.
Galería de Alfonso Escalero para ‘I Love The World’ y La Gaceta de Canarias

