Heavy metal, por Iván Bonales: «Canarias: pagando el riff… y sin tocar en el escenario»

Canarias vuelve a quedarse fuera del concierto. Mientras otros territorios negocian poder, influencia y presencia en la toma de decisiones, aquí seguimos en la grada… pagando la entrada y aplaudiendo. Lo llaman equilibrio territorial, pero suena más a solo de guitarra mal afinado: mucho ruido y poca justicia.

Cataluña se sienta a la mesa para decidir sobre sus aeropuertos. Euskadi marca su propio compás. ¿Y Canarias? Canarias mendiga. Canarias ruega. Canarias espera. Y lo peor: Canarias acepta. Porque cada vez que se levanta la voz, aparece el mismo argumento de siempre, ese mantra cansino que nos lanzan como si fuera oro: el 75%.

El descuento del 75% no es un privilegio. Es una obligación. Es la compensación mínima por vivir a más de mil kilómetros del continente. Pero lo han convertido en un arma arrojadiza, en la excusa perfecta para justificar el abandono. “¿Qué más quieren?”, dicen. Queremos respeto. Queremos capacidad de decisión. Queremos dejar de ser una colonia aeroportuaria en manos de despachos lejanos que no entienden que aquí el avión no es lujo, es necesidad.

Porque en Canarias no hay alternativa. No hay tren, no hay carretera. Hay aire. Y ese aire lo controlan otros.

Y mientras tanto, seguimos viendo cómo se reparten las guitarras en el backstage del poder. Algunos afinan, otros ensayan… y a nosotros nos dejan fuera, mirando desde la valla.

Pero cuidado. Porque hasta el público más paciente acaba cansándose. Y cuando eso pasa, el silencio deja de ser sumisión y se convierte en ruido. Y el ruido, ya lo sabemos, siempre acaba haciendo temblar el escenario.

PD: el riff es esa base que sostiene toda la canción… y en España, Canarias lleva años tocándolo sin que le dejen decidir cómo suena.