Hungría ha anunciado que vetará la aprobación de nuevas sanciones de la Unión Europea contra Rusia mientras Ucrania mantenga restringido el tránsito de petróleo ruso hacia territorio húngaro. El Gobierno de Hungría, liderado por Viktor Orbán, ha advertido de que impedirá cualquier “decisión importante” en favor de Kiev, incluido el próximo paquete de sanciones comunitarias, si no se restablece el suministro energético.
Budapest y Eslovaquia dependen en gran medida del crudo que llega a través del oleoducto Druzhba, una infraestructura clave para ambos países y que cuenta con excepciones dentro del régimen sancionador europeo. Hungría considera que el bloqueo ucraniano pone en riesgo su seguridad energética y acusa a Kiev de utilizar el petróleo como herramienta de presión política.
La Comisión Europea intenta mediar para evitar una nueva fractura interna, pero el pulso de Hungría vuelve a evidenciar las dificultades de la UE para mantener la unanimidad frente a Moscú en plena guerra. El bloqueo amenaza con retrasar nuevas medidas contra Rusia y complica la estrategia europea de apoyo político, económico y militar a Ucrania.