Teherán mueve ficha en plena escalada. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha trasladado al presidente del Consejo Europeo su disposición a “acabar con la guerra”, en lo que supone el primer gesto claro hacia una salida negociada desde el inicio del conflicto.
Sin embargo, la oferta no es incondicional. Irán supedita cualquier avance a la adopción de garantías que eviten nuevos ataques, marcando así una línea roja en el proceso. El mensaje llega tras semanas de tensión máxima y con el conflicto aún lejos de estabilizarse.
El giro abre una ventana diplomática, aunque frágil, en un escenario donde las palabras pesan menos que los hechos sobre el terreno. La clave ahora será si ese mensaje se traduce en pasos reales o queda en un movimiento estratégico más dentro del tablero internacional.