Irán amenaza con mantener cerrado el estrecho de Ormuz mientras aumenta la ofensiva militar con Estados Unidos

Khasab (Oman), 24/06/2025.- Ships in the Strait of Hormuz as seen from Khasab, Musandam Governorate, Oman, 24 June 2025. The Iranian parliament approved a measure to close the Strait of Hormuz following US strikes on three of Iran's key nuclear sites on 22 June 2025. Israel and Iran have been exchanging fire since Israel launched strikes across Iran on 13 June 2025. EFE/EPA/ALI HAIDER

La tensión entre Irán y Estados Unidos continúa escalando tras la reanudación del bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz y una nueva oleada de bombardeos contra objetivos iraníes. En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) advirtió este miércoles de que esta estratégica vía marítima «permanecerá cerrado hasta el fin de las acciones malignas de Estados Unidos».

El anuncio llega después de que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmara una nueva operación militar de aproximadamente siete horas contra decenas de objetivos situados cerca del estrecho de Ormuz y en distintas zonas costeras de Irán. Según Washington, los ataques buscaban reducir la capacidad militar iraní para amenazar el tráfico marítimo comercial y a las tripulaciones civiles que atraviesan este corredor estratégico. Teherán, por su parte, sostuvo que la ofensiva no alcanzó ningún buque.

El estrecho de Ormuz concentra en tiempos de paz cerca del 20 % del transporte mundial de petróleo y gas natural licuado, por lo que cualquier alteración de su funcionamiento tiene repercusiones directas sobre los mercados energéticos internacionales.

En uno de los comunicados difundidos por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar aseguró que «el enemigo debe saber que ahora que sus bandidos han cerrado la ruta de exportación de petróleo y gas al mundo desde el Océano Índico, pone en peligro los intereses de los rivales económicos de Estados Unidos (…). Las exportaciones de petróleo y gas de la región son para todos o para nadie».

La escalada también se trasladó a otros países de Oriente Medio. La Guardia Revolucionaria reivindicó nuevos ataques contra instalaciones situadas en Baréin, Kuwait y Jordania, aliados de Washington en la región. Entre sus afirmaciones, aseguró haber destruido «el principal centro estadounidense de preparación y apoyo militar de EE.UU. en Asia Occidental», ubicado en Mina Abdullah, en Kuwait.

El Ejército kuwaití confirmó posteriormente que sus fuerzas estaban «enfrentando ataques de aviones no tripulados hostiles tras la agresión iraní», motivo por el que se activaron de nuevo las sirenas de alarma en el país, que alberga varias bases militares estadounidenses.

Asimismo, la IRGC afirmó haber atacado un centro de mando y control en Baréin presuntamente utilizado por militares de Estados Unidos, además de «los tanques de combustible de la Quinta Flota estadounidense en este país». La agencia Tasnim informó igualmente de nuevos bombardeos contra la base de Al-Azraq, en Jordania, donde, según Irán, se encuentran cazas F-18 y depósitos de material militar estadounidense.

En el plano interno, las autoridades iraníes denunciaron el impacto humano de los últimos bombardeos estadounidenses. La portavoz del Gobierno, Fatemeh Mohajerani, aseguró que al menos 30 civiles han fallecido durante los ataques registrados en los últimos días.

Paralelamente, el Ejército iraní confirmó la muerte de siete militares en un ataque con misiles contra una base ubicada en la provincia de Sistán y Baluchistán. Tras el bombardeo, las Fuerzas Armadas afirmaron que la operación buscaba «causar el mayor número posible de bajas» y advirtieron de que la «venganza» por este «crimen» es «segura e inminente».

Mohajerani también defendió la importancia estratégica del sur del país al escribir en la red social X que «El sur de Irán es el corazón palpitante de esta tierra. El sur de Irán es la vida de Irán», en referencia a las zonas que han sido objetivo de los ataques estadounidenses durante la última semana.

La nueva escalada se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por finalizado la pasada semana el acuerdo alcanzado con Irán el 17 de junio, alegando la continuidad de los ataques iraníes contra embarcaciones que atraviesan el estrecho de Ormuz.

El mandatario anunció inicialmente el restablecimiento del bloqueo naval y planteó exigir una compensación del 20 % por la protección ofrecida a los buques que navegan por la zona, aunque posteriormente rectificó y aseguró que esa medida sería sustituida «por acuerdos comerciales y de inversión» con los Estados del Golfo.

Trump también afirmó que, pese a los recientes contactos entre representantes de ambos países, no contempla abrir una negociación inmediata con Teherán. «Ahora no quiero negociar», declaró durante una entrevista concedida a Fox News.