Los islandeses rechazan con un 52,8% volver a negociar la adhesión frente al 47,2% que apostaba por retomar el proceso con la Unión Europea.
Islandia ha hablado en las urnas y el mensaje ha sido claro: por ahora, nada de volver a negociar su incorporación a la Unión Europea.
El 52,8% de los votantes rechazó reabrir las negociaciones de adhesión, mientras que el 47,2% se mostró favorable. Un resultado ajustado, pero suficiente para cerrar nuevamente una puerta que lleva más de una década prácticamente congelada.
La consulta no preguntaba directamente a los ciudadanos si querían entrar o no en la UE. Lo que estaba sobre la mesa era retomar las conversaciones con Bruselas para avanzar en un proceso que Islandia inició en 2009 y posteriormente dejó aparcado.
Y los islandeses han dicho que no.
Detrás de la decisión vuelven a aparecer algunas de las cuestiones que históricamente han provocado mayores recelos en el país: la soberanía nacional, el control de sus recursos naturales y, especialmente, la pesca, uno de los pilares económicos y estratégicos de Islandia.
El resultado presenta además una Islandia dividida. Reikiavik se mostró más favorable a recuperar las negociaciones europeas, mientras que fuera de la capital tuvo mayor peso el rechazo.
La participación también demuestra la importancia que los ciudadanos concedieron a la consulta: más del 82% del electorado acudió a las urnas.
