La Acidalio Lorenzo, símbolo del deterioro deportivo en Santa Cruz con una gerencia «dedicada a sancionar pero no a solucionar», según los usuarios

La crisis de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo ha terminado por convertirse en el reflejo más visible del deterioro que, según denuncian clubes, usuarios y sectores deportivos, arrastra desde hace años la gestión de la Gerencia de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. La sanción a la empresa de mantenimiento por 17 incumplimientos graves no solo evidencia problemas técnicos en la instalación, sino que reabre el debate sobre una etapa marcada por la falta de ejecución y la paralización de proyectos considerados estratégicos para el deporte capitalino.

Diversas fuentes del entorno deportivo recuerdan que, antes de la salida de Jordi Bercedo, ya existían pliegos avanzados y líneas de trabajo definidas para impulsar una transformación profunda de las instalaciones municipales. Entre ellas figuraban mejoras estructurales, modernización de servicios y nuevos modelos de gestión orientados a recuperar espacios deportivos históricos que presentaban signos de desgaste desde hacía años.

Sin embargo, gran parte de esos proyectos quedaron bloqueados o sin continuidad administrativa. Desde entonces, sostienen las críticas, la Gerencia ha funcionado sin una hoja de ruta clara, acumulando retrasos, problemas de mantenimiento y decisiones incapaces de frenar el deterioro progresivo de instalaciones emblemáticas como la Acidalio Lorenzo.

La situación quedó especialmente expuesta durante recientes competiciones de natación, donde participantes y asistentes denunciaron carencias organizativas y deficiencias impropias de una instalación de referencia en Tenerife. Ahora, los incumplimientos reconocidos oficialmente por el propio Ayuntamiento certifican una crisis que ya venían denunciando desde hace tiempo clubes y usuarios.

La crisis de la piscina municipal reabre el debate sobre la Gerencia de Deportes

Clubes, usuarios y personas vinculadas al deporte municipal sostienen que la Gerencia entró en una etapa de bloqueo y desorganización tras la salida de Jordi Bercedo, momento que muchos consideran el punto de inflexión en la planificación deportiva de la ciudad. Según estas voces, antes de ese cambio existían proyectos avanzados, pliegos preparados y líneas estratégicas encaminadas a modernizar instalaciones, renovar servicios y transformar la gestión deportiva municipal.

Sin embargo, gran parte de aquellas iniciativas quedaron paralizadas o sin continuidad. Desde entonces, denuncian, la política deportiva municipal ha estado marcada por retrasos administrativos, falta de mantenimiento, pérdida de planificación y ausencia de una estrategia clara para recuperar instalaciones que ya comenzaban a mostrar signos evidentes de desgaste.

La Acidalio Lorenzo se ha convertido ahora en el principal símbolo de esa crisis. El deterioro de vestuarios, zonas técnicas y espacios comunes, unido a las críticas surgidas tras recientes competiciones deportivas, ha aumentado el malestar entre usuarios y clubes. Muchos consideran que la instalación ha perdido el nivel que durante años la convirtió en referencia de la natación en Canarias.

Una gestión bajo cuestionamiento

Las críticas hacia la Gerencia no se limitan únicamente a la piscina municipal. Diferentes colectivos deportivos vienen denunciando desde hace tiempo problemas estructurales en otras instalaciones municipales, retrasos en inversiones comprometidas y falta de respuesta ante incidencias recurrentes.

Además, sectores vinculados al deporte base consideran que la ausencia de planificación ha frenado proyectos que ya estaban preparados para ejecutarse y que buscaban un cambio radical en la red deportiva municipal. “Todo quedó durmiendo el sueño de los justos”, resumen algunas voces críticas sobre una etapa que consideran marcada por la improvisación y la pérdida de impulso institucional.