Estados Unidos mueve ficha en plena escalada internacional. La Casa Blanca ha solicitado al Congreso un aumento del 40% en el presupuesto de defensa, elevándolo hasta un récord histórico de 1,5 billones de dólares en un contexto marcado por la guerra con Irán y la creciente tensión global.
La propuesta no solo refuerza el músculo militar estadounidense, sino que también redefine prioridades. El plan incluye recortes en programas vinculados al cambio climático, vivienda y educación, en favor de un mayor gasto en defensa y seguridad nacional.
El movimiento refleja un giro estratégico claro: Washington prioriza el refuerzo de su capacidad militar ante un escenario internacional cada vez más inestable, con varios frentes abiertos y una escalada de riesgos geopolíticos.
El aumento, de aprobarse, consolidaría a Estados Unidos como la principal potencia militar del mundo con una diferencia aún mayor respecto a sus competidores, en una apuesta que abre debate tanto dentro como fuera del país.