La cultura volvió a demostrar este domingo que tiene un lugar privilegiado en Tenerife. La Escuela Lecuona llenó por completo el Paraninfo de la Universidad de La Laguna en la gala de fin de curso, consolidando un proyecto que, apenas seis años después de su nacimiento, se ha convertido en una de las grandes citas culturales de la Isla.
Lo que comenzó como una iniciativa para acercar el ballet y las artes escénicas a niños y jóvenes es hoy un espectáculo capaz de reunir a centenares de personas en torno a una disciplina que combina técnica, sensibilidad, esfuerzo y pasión. El lleno absoluto volvió a evidenciar que el ballet vive un gran momento en Tenerife y que el público responde cuando se apuesta por propuestas culturales de calidad.
Sobre el escenario desfilaron alumnos de todas las edades, desde los más pequeños que daban sus primeros pasos hasta bailarines con una formación mucho más avanzada. Todos compartieron protagonismo en una gala que reflejó el trabajo desarrollado durante todo el curso y que emocionó al público con un repertorio lleno de color, elegancia y delicadeza.
La imagen final, con decenas de bailarines compartiendo escenario bajo un largo aplauso del público, resumió el verdadero espíritu de la Escuela Lecuona: formar artistas, pero también personas a través de valores como la disciplina, el respeto, el compañerismo y la constancia.
El éxito de la convocatoria volvió a reunir a numerosas personalidades de la sociedad tinerfeña. Entre los asistentes se encontraba el exentrenador del CB Canarias, Chus Vidorreta, que quiso respaldar una cita que ya forma parte del calendario cultural de la Isla.
La gala confirma que el ballet ha encontrado un espacio privilegiado en Tenerife. Lo que hace apenas seis años era una actividad para fomentar la cultura se ha transformado en un referente capaz de llenar uno de los escenarios más emblemáticos de Canarias. El Paraninfo ya no es solo el escenario de una exhibición de fin de curso; es el lugar donde cientos de familias celebran el talento, el esfuerzo y la ilusión de toda una generación de jóvenes bailarines.
En tiempos donde la inmediatez parece imponerse, la Escuela Lecuona demuestra que el trabajo silencioso y constante acaba dando sus frutos. Año tras año ha construido una comunidad de alumnos, profesores y familias que ha hecho crecer el proyecto hasta convertirlo en una auténtica referencia del ballet en Canarias.
Porque cuando el telón cae y los focos se apagan, permanece algo mucho más importante que una coreografía: la certeza de que la cultura sigue creciendo en Tenerife y de que el ballet ha encontrado, gracias a la Escuela Lecuona y al Paraninfo de La Laguna, un hogar donde seguir emocionando generación tras generación.