La relación entre Barry Pollack y Baltasar Garzón: alianza jurídica en causas de alto voltaje político

La relación entre Barry J. Pollack, abogado penalista estadounidense y actual defensor de Nicolás Maduro ante la justicia de EE. UU., y Baltasar Garzón, exjuez de la Audiencia Nacional española, se enmarca en el ámbito profesional y estratégico, no político ni orgánico.

Ambos coincidieron y colaboraron en el equipo internacional de defensa de Julian Assange y WikiLeaks, un caso que combinó derecho penal, seguridad nacional, libertad de expresión y geopolítica. Pollack ejerció como uno de los principales abogados defensores en Estados Unidos, mientras que Garzón actuó como coordinador jurídico internacional y rostro político-jurídico de la defensa en Europa y América Latina.

Garzón, condenado en España en 2012 por prevaricación e inhabilitado para ejercer como juez, reconvirtió su perfil hacia la abogacía internacional y la asesoría jurídica en causas de fuerte contenido ideológico, muchas de ellas vinculadas a gobiernos o dirigentes del eje bolivariano. Además, fue diputado del PSOE en el Congreso de los Diputados entre 1993 y 1994, antes de reincorporarse a la carrera judicial.

Pollack y Garzón no comparten despacho, pero sí han trabajado en redes jurídicas internacionales que defienden estrategias comunes: cuestionamiento de la jurisdicción estadounidense, denuncias de persecución política (lawfare) y apelación al derecho internacional y a organismos multilaterales.

La conexión entre ambos refuerza una defensa de alto perfil político y mediático, más allá del ámbito estrictamente penal, en casos donde el litigio judicial va acompañado de una batalla narrativa y diplomática.