La Universidad de La Laguna ha puesto sobre la mesa uno de los riesgos más críticos para el futuro de Canarias: la fragilidad de sus sistemas hídricos. A través del proyecto AquaResilience, investigadores analizan cómo un fallo puntual —ya sea en una desaladora, una red de distribución o el suministro energético— puede provocar un efecto dominó con impacto directo en la población, la economía y sectores clave como el turismo o la agricultura.
El estudio se centra en los llamados “fallos en cascada”, un fenómeno especialmente peligroso en territorios insulares, donde la dependencia del agua desalada y la interconexión de infraestructuras aumentan la vulnerabilidad. En este contexto, un problema técnico puede escalar rápidamente hasta comprometer el abastecimiento general.