El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha aprobado definitivamente su presupuesto para 2026 con tres meses de retraso, elevando las cuentas hasta los 558,8 millones de euros, un 7,3% más que el pasado ejercicio.
Las cuentas municipales salen adelante con un claro sello político: más gasto en vivienda y atención social y un portazo a las propuestas de la oposición. El grupo de gobierno ha rechazado tanto las enmiendas de los partidos como las alegaciones presentadas por particulares, consolidando un presupuesto sin concesiones.
El incremento presupuestario refuerza las áreas sociales en un contexto de creciente presión por el acceso a la vivienda y el encarecimiento del coste de vida en la capital grancanaria. Sin embargo, la aprobación tardía vuelve a poner sobre la mesa las dificultades de gestión y negociación dentro del propio Ayuntamiento.
Con casi 559 millones sobre la mesa, el Consistorio se dota de más músculo financiero, pero también de más responsabilidad para responder a una ciudadanía que exige soluciones inmediatas, especialmente en vivienda, servicios públicos y cohesión social.