León XIV abraza el dolor de la inmigración en Arguineguín y convierte el muelle en un puerto de dignidad humana

Foto: RTVE

Tras su llegada a Gran Canaria, el papa León XIV se ha trasladado hasta Arguineguín, enclave emblemático de la ruta migratoria atlántica, donde ha mantenido un encuentro
con personas e instituciones vinculadas a la acogida y atención de migrantes. León XIV fue recibido por el director gerente de Puertos Canarios, José Gilberto Moreno; la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno; y el director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero, además de otras autoridades eclesiásticas presentes en el encuentro.

En este enclave emblemático de la ruta migratoria atlántica, el Santo Padre ha escuchado los testimonios de profesionales de Salvamento Marítimo y voluntarios de Cáritas que acompañan diariamente a las personas migrantes que llegan a las islas. Durante el acto, el obispo de Canarias, Mons. José Mazuelos, destacó que la presencia del Santo Padre en este lugar es “un recordatorio de que nadie es invisible y de que cada vida cuenta”, subrayando la necesidad de construir una sociedad basada en la acogida, la
justicia y la fraternidad.

La secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias, Caya Suárez Ortega, subrayó ante el Santo Padre que desde la entidad han querido dar voz a testimonios que “no hablan desde las ideas, sino desde la vida”, acercando así la realidad de quienes llegan, de quienes salvan vidas en el mar y de quienes acogen y acompañan en tierra firme en la búsqueda de un futuro digno. En este sentido, explicó que el encuentro ha querido poner en valor estas experiencias para ayudar a “mirar con verdad, sentir con compasión y
responder con responsabilidad”.

El capitán de Salvamento Marítimo Tito Villarmea, en representación de los equipos de rescate, compartió la experiencia de quienes trabajan para salvar vidas en el mar y expresó su deseo de que “nunca más tuviéramos que rescatar a nadie”, apelando a la construcción de un mundo más justo.

Por su parte, la voluntaria de Cáritas, María Reyes Alemán, puso en valor el compromiso de todos los voluntarios ante la llegada masiva de personas migrantes que desbordó los recursos disponibles, y agradeció la colaboración entre voluntarios, comunidades parroquiales y organizaciones de acogida que permitió sostener una respuesta basada en la cercanía y la solidaridad.

En su intervención, el Santo Padre recordó que detrás de cada rescate hay vidas recuperadas del mar y afirmó que “la Iglesia no puede desentenderse de estos muelles, de estas aguas ni de ningún lugar donde el miedo, la violencia o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”. Asimismo, denunció la acción de las mafias y de quienes trafican con personas, al tiempo que defendió la necesidad de seguir acompañando y protegiendo a quienes se ven obligados a abandonar sus hogares.

El Papa ha llamado a realizar un “examen de conciencia” ante el drama migratorio y ha advertido contra la normalización de la muerte en las rutas migratorias. “No podemos acostumbrarnos a contar muertos”, señaló, subrayando que “la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”.

En su alocución también ha mostrado una actitud crítica hacia la gestión de los flujos migratorios por parte de las autoridades y gobiernos, al señalar que “no basta con gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido”. En este sentido, ha apelado a una respuesta más humana y preventiva ante un fenómeno que, ha recordado, afecta directamente a la dignidad de las personas.

León XIV agradeció la labor de Cáritas, Salvamento Marítimo y de todas las entidades que trabajan en la acogida de las personas migrantes, destacando que “la misericordia empieza con gestos pequeños”. El Pontífice animó a continuar presentes allí donde la ayuda, el acompañamiento y el apoyo son capaces de salvar vidas y devolver la esperanza.

Como colofón al acto, el papa León XIV lanzó al mar un ramo de flores en memoria de las personas fallecidas en la ruta migratoria hacia Canarias. A continuación, los cerca de 2.000 asistentes guardaron un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas.