La despedida de León XIV de Tenerife tuvo el sabor de los momentos irrepetibles. Miles de personas acompañaron al Santo Padre en una jornada que ya forma parte de la memoria colectiva del Archipiélago, marcada por la cercanía, la emoción y un mensaje de esperanza que encontró en Canarias un altavoz para el mundo.
Ni siquiera la avería que retrasó su regreso a Roma logró empañar una visita que ha dejado una profunda huella en las Islas. Desde Las Raíces hasta la dársena de Santa Cruz, pasando por los encuentros con migrantes, voluntarios y fieles, León XIV convirtió a Tenerife en el gran símbolo de una Iglesia abierta, cercana y comprometida con quienes más sufren.
La imagen final, embarcando en un Falcon del Ejército del Aire para regresar al Vaticano, cerró dos días históricos en los que Canarias ocupó el centro de la actualidad internacional. Un viaje que será recordado por las multitudinarias muestras de cariño y por unas palabras que resonaron mucho más allá de los templos.
Porque durante unas horas, León XIV y Tenerife caminaron juntos. Y porque, cuando se escriba la historia de esta visita, quedará la sensación de que el Papa no solo estuvo en Canarias: Canarias también dejó una huella imborrable en León XIV.
La avería que añadió una última anécdota a una visita histórica
Cuando todo estaba preparado para el regreso de León XIV a Roma, el viaje dejó un último episodio para el recuerdo. El avión en el que el Pontífice debía abandonar Tenerife sufrió una incidencia técnica cuando ya se encontraba embarcado, obligando a paralizar la operación y retrasar su salida.
La situación fue resuelta sin consecuencias y con absoluta normalidad, pero dejó una imagen inédita: el Papa tuvo que abandonar la aeronave y esperar mientras los técnicos revisaban el aparato. Finalmente, el operativo de seguridad y logística activó una solución alternativa y León XIV emprendió viaje a bordo de un Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire y del Espacio.
Lejos de empañar la visita, la anécdota terminó convirtiéndose en el último capítulo de una estancia histórica. Un final inesperado para dos días que cambiaron la agenda de Canarias y que situaron al Archipiélago en el corazón de la actualidad mundial. El Papa se marchó unas horas más tarde de lo previsto, pero con el mismo cariño con el que fue recibido por miles de canarios.