5.326 personas continúan desaparecidas casi dos semanas después de la riada que golpeó el norte del país tras el colapso de un glaciar. El número de fallecidos, según el último balance oficial, se elevó hasta los 1.357, en el momento en el que continúan las labores de rescate y recuperación de cuerpos en las zonas afectadas.
Las autoridades nepalíes han movilizado a más de 21.000 efectivos de las fuerzas de seguridad para participar en las operaciones de búsqueda y rescate. Hasta el momento, más de 13.500 personas han sido rescatadas, aunque el acceso a algunas de las áreas afectadas continúa siendo extremadamente complicado debido a los escombros y a los daños sufridos por las infraestructuras.
El desastre ha dejado además miles de viviendas destruidas. Las primeras estimaciones apuntan a que alrededor de 7.500 casas quedaron completamente arrasadas, mientras que unas 20.000 necesitarán ser reconstruidas en lugares considerados más seguros.
La dimensión de la tragedia también se extiende al otro lado de la frontera. China ha informado de 43 fallecidos y más de 500 desaparecidos en la región del Tíbet, después de que la riada alcanzara el corredor fronterizo y destruyera importantes infraestructuras.
Mientras las labores de emergencia continúan, el Gobierno nepalí ha reclamado ayuda internacional y ha relacionado la magnitud del desastre con el impacto del cambio climático en el Himalaya. Nepal ha solicitado 20 millones de dólares al fondo de pérdidas y daños de Naciones Unidas para afrontar las consecuencias de la catástrofe.
