Más de 8.000 migrantes murieron o desaparecieron en rutas irregulares durante 2025, según estimaciones de organismos internacionales, en una de las cifras más altas registradas en los últimos años. El dato refleja la creciente peligrosidad de los trayectos migratorios en todo el mundo.
Una parte importante de estas muertes se concentra en las rutas hacia España. En concreto, uno de cada cinco migrantes fallecidos tenía como destino el país, siendo la ruta atlántica hacia Canarias una de las más mortales. Solo en este trayecto se contabilizan más de un millar de víctimas.
A pesar de la reducción en el número de llegadas, las organizaciones humanitarias han advertido que las rutas son cada vez más largas y peligrosas, lo que incrementa el riesgo de naufragios y desapariciones. La falta de vías legales y seguras sigue siendo uno de los factores clave detrás de esta crisis.